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Notas

Neofascismo posmoderno

¿Qué ha pasado en Chile?

Patrimonio y renta: distribución primaria y redistribución

Carta de la Redacción

Solos en la prehistoria

La izquierda alternativa ante una perspectiva peligrosa

Una ola de calor, la desigualdad y el derecho del cambio climático en un fin de mundo

Ucrania y el movimiento por la paz

Renace la austeridad

La memoria democrática: una tarea para el demos

Patriarcado

Inflación desbordada

Nota informativa sobre el acuerdo entre Reino Unido y Ruanda acerca del traslado forzoso de solicitantes de asilo

El movimiento vecinal y los problemas de la izquierda

Legitimar la barbarie

Los hombres por la igualdad en la encrucijada

Negociar, hacer la paz

La guerra de Ucrania como telón de fondo

Sumar… ¿Cómo?

La última manada

Globalización senil, pensamiento esclerotizado

Un manifiesto educativo, una reflexión pedagógica

La siniestralidad laboral en 2021: incidir sobre las causas para evitar los daños

Pasos en el reconocimiento de derechos de las trabajadoras del hogar

Un comentario laico sobre la propiedad inspirado por un indeseable

Marea negra

Memoria de Juan Diego

Abandonar al pueblo saharaui

¿Pacto de rentas?

El reality político

Nos habían avisado los «chalecos amarillos»

La guerra de Ucrania, la OTAN y cómo superar esta crisis

La izquierda desnortada

8M: Feminismo diverso, plural y mayoritariamente inclusivo

Contra la nueva guerra fría

La política de la ficción

El empleo tras la reforma laboral

Maelstrom

Mujeres: entre la igualdad y un nuevo orden moral

Síndromes de un capitalismo enloquecedor

La responsabilidad de las redes sociales en la polarización política

A vueltas con la inflación

Sancho Panza, expulsado de Barcelona

De convenios y subvenciones

El final del rock and roll

La principal conversión que los condicionamientos ecológicos proponen al pensamiento revolucionario consiste en abandonar la espera del Juicio Final, el utopismo, la escatología, deshacerse del milenarismo. Milenarismo es creer que la Revolución Social es la plenitud de los tiempos, un evento a partir del cual quedarán resueltas todas las tensiones entre las personas y entre éstas y la naturaleza, porque podrán obrar entonces sin obstáculo las leyes objetivas del ser, buenas en sí mismas, pero hasta ahora deformadas por la pecaminosidad de la sociedad injusta.

Manuel Sacristán Luzón
Comunicación a las jornadas de ecología y política («mientras tanto», n.º 1, 1979)

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