De luna a luna. Crónica / Crítica

Juan-Ramón Capella

Un saludo de Bush

El presidente Bush, en la conmemoración del 11-M, dirigió su saludo "al pueblo español", puenteando al gobierno. Por lo visto los norteamericanos creen que los españoles no recordamos lo mucho que les debemos.

A los gobiernos norteamericanos les debemos bastantes años de carencia de derechos políticos, por su apoyo político a Franco a cambio de las bases. Les debemos que consideraran "un asunto interno español" el 23-F, en el que estaban tan pringados que pusieron sus bases en España en situación de alerta y ese día no llevaron a sus hijos al colegio aquí. Les debemos, si vamos a eso, hasta la voladura del Maine para intervenir en Cuba. Todo eso les debemos a los gobiernos norteamericanos. Se lo debemos y lo recordamos muy bien.

También les debemos a unos pocos norteamericanos su combate en las Brigadas Internacionales. Cantaremos en su honor "Jarama Valley".

Dos películas y dos respuestas políticas

Este año los premios Oscar de la Academia del Cine de Hollywood a la mejor película norteamericana y a la mejor película no norteamericana han recaído en sendas películas que abogaban indirectamente por la legalización de la eutanasia. Dos películas excelentes: la de Amenábar, por abordar el asunto sin recurrir a la truculencia; la de Eastwood, por su increíble fuerza dramática. Ambas habrán hecho pensar a mucha gente en la necesidad de regular usos que permitan morir con dignidiad y sin sufrimiento con ayuda médica tanto en los hospitales como en las casas.

La respuesta reaccionaria no se ha hecho esperar. En Estados Unidos, la derecha ha montado un cirio colosal en torno a un caso clínico terminal, en contra de numerosas decisiones judiciales. Ya están los de siempre tratando de causar daño al prójimo. Y, en España, el gobierno derechista de la Comunidad de Madrid, por si tuviéramos alguna duda acerca de la peligrosidad de la derecha española, ha montado también su propio cirio: sobre la base de una denuncia anónima, sin base alguna, ha destituido a un jefe de urgencias (persona de izquierdas, claro), en un esfuerzo por hacer creer a su necia base electoral que en los hospitales públicos se mata a la gente.

Una recomendación: hay que preguntar a los médicos que nos caen en suerte si son del Opus, de Comunión y Liberación o amigos de los Legionarios de Cristo. Si lo son —créanme— lo primero es salir huyendo. Y lo segundo protestar ante quien corresponda.

En el Vaticano

Y, hablando de eutanasia, parece que Woytila no ha querido que hubiera con él encarnizamiento terapéutico.

31/3/2005

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