Janet Biehl y Peter Staudenmaier

Ecofascismo

Lecciones sobre la experiencia alemana

Virus Editorial, Barcelona, 2019, 206 págs.

Sobre la genealogía del ecofascismo

Cabe suponer que poca gente conoce al ecologista finlandés Pentti Linkola. Vale la pena, pues, presentarlo brevemente. Linkola (Helsinki, 1932) fue en su juventud pacifista y objetor de conciencia, pero hacia los años setenta del siglo pasado, tras abrazar el ecologismo y haber alcanzado cierta notoriedad en su país como coautor de un libro sobre pájaros, comenzó a poner en circulación una serie de tétricas reflexiones sobre la crisis medioambiental.

A partir de la premisa según la cual el principal problema ecológico es el aumento exponencial de la población humana, Linkola no tuvo empacho en mostrarse partidario de su reducción drástica. En su opinión, 600 millones de personas sería la cantidad adecuada para garantizar la sostenibilidad ecológica (recordemos que actualmente nuestro planeta está habitado por 7.500 millones de personas), las cuales deberían vivir, además, en una sociedad semejante a la de la Edad Media europea y sometidos a una dictadura dirigida por una élite de (supuestos) sabios.

Entre otras perlas, suya es esta reflexión: "¿Qué se puede hacer cuando un barco que transporta cientos de pasajeros naufraga y sólo se dispone de un bote salvavidas? Cuando el bote esté lleno, aquellos que odian la vida tratarán de cargarlo con más gente y acabarán hundiéndolo. Aquellos que aman y respetan la vida tomarán un hacha del barco y cortarán las manos de aquellos que se agarren a los costados del bote".

La cual se complementa bien con esta otra deposición surgida asimismo de su caletre: "En el caso del hombre —que se sitúa en lo alto de la cadena alimenticia aunque carece de la capacidad de restringir su crecimiento demográfico— podría parecer que su salvación sería la propensión a matar a otros hombres. La tan humana costumbre de la guerra, con sus masacres al por mayor de humanoides, podría contener la receta para un efectivo control de población [...]". Para añadir en otra parte que: "Si hubiera un botón que pudiera apretar, me sacrificaría sin vacilar si eso significara [al mismo tiempo] la muerte de millones de personas". Y finalmente concluir: "Tenemos una oportunidad si somos crueles. Pero si hoy no somos crueles, todo está perdido". Sus libros han sido publicados en finlandés, pero también ha conseguido que al menos uno se lo hayan traducido al inglés. Se trata de Can Life Prevail? A Radical Approach to the Environmental Crisis (Arktos Media, 2011) que sin duda constituye una buena introducción a su fúnebre pensamiento.

Las reflexiones y propuestas de Linkola son una síntesis muy redonda de lo que podríamos llamar la esencia del ecofascismo. En el libro de Janet Bielh y Peter Standdenmaier que reseñamos, Pentti Linkola no aparece por ninguna parte porque su tema es otro: es el rastreo de la tradición de donde proceden este tipo de "soluciones". Estos dos académicos bucean en el ecologismo de los nazis de los años veinte, treinta y cuarenta del siglo pasado para mostrar que estas ideas ya estaban presentes en la sociedad alemana de hace más de setenta años, cuando en el planeta vivían menos de la mitad de los seres humanos que hoy lo habitan.

Es recomendable tanto por lo que se explica en el texto principal (muy clarificadora, por ejemplo, la exposición que se hace en él de la trayectoria política e intelectual de Rudolf Bahro, actualmente en posiciones que le aproximan al ecofascismo), como las prolijas notas a pie de página, repletas de citas bibliográficas, que constituyen un excelente punto de partida para quien desee investigar este asunto. Por último, su lectura es el prefacio perfecto para sumergirse a continuación en el libro de Carl Amery Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI? Hitler como precursor (Turner-FCE, 1998).

José Luis Gordillo

28/5/2019

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