En la muerte de Josep Fontana

La Redacción

El pasado 28 de agosto sufrimos una gran pérdida: la muerte de Josep Fontana. Había nacido en 1931.

Fontana fue muchas cosas a la vez: un historiador, un gran maestro, un comunista. Será recordado por todo ello. Fue discípulo de Vicens Vives, F. Soldevila y Pierre Vilar; mañana se dirá de muchos, como historiadores, que fueron discípulos de Josep Fontana. Hoy discípulos suyos lo somos un poco todos, pues su obra nos ha trabajado interiormente, y por eso estamos apenados.

Su vida fue de trabajo continuo y caracterizada por la discreción. Fue el impulsor-editor-impresor de los Quaderns de Cultura Catalana, una voluntariosa iniciativa cultural del Psuc a finales de los cincuenta y principios de los sesenta. En la segunda mitad de esta última década fue miembro de la redacción barcelonesa de Nous Horitzons, una revista del partido mencionado, que trataba de seguir una línea cultural y política gramsciana, y lo consiguió durante un breve tiempo. Fontana militaba además en su célula y apoyaba el movimiento de los profesores no numerarios: fue expulsado de la universidad por eso; pero sobre todo militaba en la elaboración de un trabajo de historiador impresionante.

Con La quiebra de la monarquía absoluta de 1971 inició una serie de importantes publicaciones sobre la España del siglo XIX, sus primeros trabajos; los últimos, la colección impresionante El futuro es un país extraño, Por el bien del Imperio, El siglo de la revolución.

Este obituario de urgencia, expresivo de nuestro sentimiento, será desarrollado en los próximos números de mientras tanto, revista con la que Josep Fontana ha colaborado desde siempre.

29/8/2018

Sitio elaborado con Drupal, un sistema de gestión de contenido de código abierto