Jesús Maraña

Un 'banderón' de humo

Si aceptamos la teoría del caos, y que el breve aleteo de una mariposa en un rincón del mundo puede con el tiempo provocar un tsunami en otro punto del globo, con mucho más fundamento debemos asumir que la gravísima crisis en, sobre, por y para Cataluña y España tiene efectos inmediatos pero también de largo recorrido en la política estatal y en los intereses de la ciudadanía. Entre otros, cabe la posibilidad de que el vendaval catalán se lleve por delante las esperanzas de regeneración democrática surgidas del 15-M. De momento, sirve en todo caso como gigantesca cortina de humo.

Para explicar la advertencia, repasemos los sucesos más recientes:

  • Prácticamente a la misma hora que este martes el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) hacía públicos los resultados de su último barómetro electoral, el máximo responsable policial de la investigación del caso Gürtel respondía en el Congreso a las preguntas sobre la financiación irregular del PP.
  • El CIS de octubre concluye que es Ciudadanos el partido que más rédito(de momento) saca de la crisis catalana, y que es Unidos Podemos quien más se desgasta con ella. Con todas las precauciones (porque el trabajo de campo de esta encuesta se hizo entre el 2 y el 11 de octubre, de modo que no contempla la reacción al 155, a la convocatoria de elecciones el 21-D, a la huida de Puigdemont o a los encarcelamientos forzados desde la Fiscalía General y decretados por la Audiencia Nacional), lo cierto es que en el anterior sondeo (mes de julio) el bloque PSOE + Unidos Podemos (45,2%) sumaba por primera vez más apoyo que el que forman PP + Ciudadanos (43,3). Continuaba el desgaste de la formación de Rajoy por los casos y juicios de la corrupción, y el regreso de Pedro Sánchez al liderazgo aupado por las bases del PSOE suponía un crecimiento de cinco puntos, el mayor desde la victoria de Zapatero en 2004. El barómetro conocido este martes vuelve a dar la victoria al bloque conservador (45,5%) y deja la posible suma de PSOE y Unidos Podemos a casi tres puntos de distancia (42,7), fundamentalmente por el descenso que sufre Unidos Podemos (baja del 20,3% al 18,5).
  • Pero el CIS muestra algo bastante más trascendente (y lógico) que unos pronósticos electorales sujetos más que nunca a unos acontecimientos en permanente y rápida evolución y ebullición (menos fiables aún cuando se refieren a la propia Cataluña y al 21-D, como argumenta en eldiario.es el politólogo José Fernández-Albertos). Cuando se pregunta a los ciudadanos por sus máximas preocupaciones, la independencia de Cataluña salta al segundo puesto tras el paro, y deja la corrupción en tercer lugar. Es decir, mientras se multiplica por cuatro la preocupación por lo que ocurre en Cataluña, la inquietud ante los graves escándalos de corrupción política baja.
  • Al tiempo que se hacía público el sondeo del CIS, el inspector Manuel Morocho, máximo responsable de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), declaraba ante la comisión de investigación parlamentaria sobre la presunta financiación irregular del PP. A preguntas de la diputada Carolina Bescansa, el inspector ha denunciado con detalle los intentos desde el PP para “desestabilizar la investigación” y ha confirmado que desde la caja B del PP se realizaron “indiciariamente” pagos en sobres a dirigentes como Federico Trillo, Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas o el mismísimo Mariano Rajoy. Esta declaración se produce pocos días después de que la fiscal del caso Gürtel Concepción Sabadell estableciera en sus conclusiones que esa caja B ha quedado “plena y abrumadoramente acreditada”, lo cual marcará las diez piezas que aún quedan por juzgar en relación con la trama Gürtel.
  • Quienes no creemos en teorías conspiranoicas sí procuramos andar atentos al permanente intento que desde el poder (cualquier poder) se ejercita en defensa de intereses de grupo o personales. Todo acontecimiento que sirva como cortina de humo para desviar la atención de aquello que en un momento determinado perjudica al poder es siempre útil y aprovechable para quien ejerce ese poder. La llamada cuestión catalana no es una simple cortina sino más bien un banderón de humo y de mucho más que humo, puesto que agita esa fibra nacionalista española que tan buenos resultados electorales ha aportado a la derecha desde siempre.
  • Lo hemos advertido en este mismo Buzón de voz hace semanas: el conflicto en Cataluña puede pasar una abultada factura a las fuerzas progresistas, abrasadas en un escenario marcado por la polarización total, que sólo admite el seguidismo sectario y confunde las propuestas constructivas con la “equidistancia cobarde”. Como apunta también el profesor Manuel Castells en La Vanguardia, no se percibe un desenlace en el horizonte, “pero lo que ya se observa es la multiplicación de fracturas políticas y sociales”. Es evidente la división entre PSOE y Podemos, que ha dado al traste con la incipiente colaboración abierta a principios de verano tras el regreso de Pedro Sánchez a la secretaría general socialista. Les separa la enorme distancia política entre el apoyo al 155 y la defensa de un referéndum pactado en Cataluña. Y tampoco les acerca el proyecto de Sánchez de un “Estado plurinacional” que ya apenas menciona en sus discursos, por temor a reabrir heridas internas y a cosechar un castigo electoral en el resto de España.
  • La fractura más importante en Podemos no es la provocada por el sector de Albano Dante Fachin, cuyo alejamiento de la formación morada estaba descontado hace meses, y en la que la posición estatal (corroborada por las bases) tiene una argumentación sólida: Podemos no es independentista ni nació para competir con las CUP, de modo que su aliado natural son los Comuns de Ada Colau y no los separatistas. La fractura preocupante es la que asoma respecto a su propio electorado estatal. El apoyo a Unidos Podemos cae según el CIS casi dos puntos, y el grueso de esa pérdida se produce en UP y no en sus confluencias (resisten mucho mejor En Comú Podem, Compromís o En Marea). Si además se observa la letra pequeña sobre fidelidad de voto o valoración de líderes, y se añaden las conclusiones que apuntan otras encuestas, es innegable que las “fuerzas del cambio” están desmovilizadas y en parte decepcionadas. Carolina Bescansa, que ya advirtió públicamente de los riesgos de “hablar más a los independentistas que a los españoles”, considera que los efectos de la crisis catalana amenazan con acentuar esa desmovilización y poner “definitivamente en peligro el ciclo del cambio que arrancó el 15-M”.

Si algo caracteriza estos tiempos convulsos es la velocidad. Cada acontecimiento fagocita de inmediato al anterior en cuestión de horas o incluso minutos, a golpe de tuit o de directo audiovisual. Las tendencias electorales no suelen variar a ese mismo ritmo, pero en el mes y medio largo que aún falta hasta el 21-D puede ocurrir cualquier cosa que afecte no tanto al sentido del voto como a la movilización del mismo. Seguimos sin respuestas claras a la pregunta del millón: ¿Qué propone cada cual si el dibujo del Parlament resulta más o menos similar al disuelto por el artículo 155? ¿La insurrección independentista permanente? ¿La intervención de Cataluña por tiempo indefinido? Es hora de exigir a cada cual esas respuestas, porque mientras tanto lo que comprobamos es la facilidad con la que el riesgo de ruptura de España oculta o difumina escándalos del tamaño de la bandera de la Plaza de Colón.

P.D. La Fiscalía no ha encontrado momento más "oportuno" que este para solicitar la libertad condicional del expresidente de la comunidad de Madrid Ignacio González, encarcelado como consecuencia de la Operación Lezo que ha salpicado a políticos, empresarios y ejecutivos mediáticos. Cabe esperar que en la fianza impuesta de 400.000 euros no se le ocurra (o se le permita) incluir como prenda el ático de lujo marbellí que otro juzgado investiga. Capaz es de intentarlo, mientras todos miramos a Cataluña.

 

[Fuente: infoLibre]

8/11/2017

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