Almudena Grandes

Los pacientes del doctor García

Tusquets, Barcelona, 2017, 763 págs.

Siempre acabamos perdiendo

Muy bella y esplendorosamente editado, este libro es la cuarta entrega de los "Episodios de una guerra interminable" con los que la escritora madrileña Almudena Grandes novela la historia española en la guerra civil y en la postguerra. El esfuerzo de utilizar la ficción para narrar la realidad histórica española, como hizo Galdós, va más allá de la lectura de actualidad y, al igual que los Episodios Nacionales de Galdós, ese esfuerzo será sin duda agradecido por lectores de generaciones que aún no han nacido. 

La autora introduce en Los pacientes del doctor García personajes de ficción y convierte también en personajes a personas reales con sus nombres y apellidos. Pero el argumento de la novela complica las cosas: muchos de los personajes principales cuentan con dos y hasta tres identidades falsas —se agradece que al final de la novela haya un listado de ellas, al que se puede recurrir fácilmente gracias a la señal en forma de cinta azul que ofrece la edición—. El argumento es complejo y se desarrolla en diversos momentos y lugares, pero su eje principal está constituido por el intento del gobierno republicano en el exilio por desacreditar ante la ONU al franquismo que facilita la impunidad, la huida y la ocultación de criminales de guerra nazis, en complicidad con el gobierno de Perón, y detectar el tráfico de bienes robados —pinturas, otras obras de arte— con que se financian los nazis impunes.

Almudena Grandes ha realizado un trabajo enorme para reconstruir con verdad los acontecimientos y las tramas: detrás de este libro hay un inmenso trabajo de estudio, de historia. Por otra parte el libro constituye una defensa activa de los valores democráticos republicanos.

Desde el punto de vista meramente literario, si hubiera que comparar con algo esta novela habría que decir que supera a las mejores de Le Carré. Almudena Grandes escribe con su habitual estilo directo y natural. El libro invita a ser devorado. Eso, como señalaba Walter Benjamin, es lo que hay que exigir de una verdadera novela.

J.-R.C.

23/10/2017

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