Fukushima, y Japón, fuera de temporada

María H. C., Keiko N. y Miguel Muñiz

Cuando se cierra este artículo la noticia más importante sobre Japón, al margen de la escalada de tensión entre los gobiernos de Estados Unidos y Corea del Norte, es que el primer ministro Shinzo Abe ha disuelto la Cámara de Representantes y convocado elecciones para el 22 de octubre. Abe, del Partido Democrático Liberal (PDL), lleva varios meses acosado por dos escándalos de corrupción, y el pasado julio su partido perdió las elecciones para la Asamblea de Tokio en una derrota histórica.

En la decisión de convocar elecciones anticipadas pesan dos factores; el primero, que la escalada de tensión con Corea del Norte está resultando una formidable distracción para que los escándalos de corrupción pasen a un segundo término, por lo que el apoyo a Abe vuelve a crecer (nunca hay que menospreciar la utilidad del “enemigo externo”) y hay que aprovechar el momento; el segundo factor ha sido el resultado de las elecciones en la prefectura de Ibaraki.

El pasado 27 de agosto hubo elecciones para elegir gobernador de la prefectura de Ibaraki. La pugna entre Kazuhiko Oigawa, candidato apoyado por el PDL de Abe, y Masaru Hashimoto, candidato independiente y gobernador de la prefectura durante seis legislaturas (24 años), tenía implicaciones para la reapertura del reactor nuclear Tokai 2, propiedad de la Japan Atomic Power Company. Construido en 1978 y detenido desde el 11 de marzo de 2011, el emplazamiento de Tokai 2 afecta a 960.000 personas en un radio de treinta kilómetros (el reactor se halla a 130 kilómetros de Tokio).

El candidato Hashimoto había hecho de la oposición a la reapertura de Tokai 2 uno de los ejes de su campaña, ganándose el calificativo de “radical” desde algunos medios, así que la victoria de su oponente, el candidato Oigawa, muestra los cambios que se están produciendo en parte de la sociedad japonesa. De las informaciones suministradas por la prensa internacional se pueden deducir varias cosas.

Diez de los 44 municipios de la prefectura de Ibaraki mantienen una oposición a la reapertura de Tokai 2; los restantes 34 dudan. Un gobernador de un partido pronuclear, como el PDL, es un factor importante para despejar esas dudas.

Se mantiene el preocupante alejamiento de la política en la mayoría de la sociedad japonesa; la participación fue del 43,48%, cuando una encuesta realizada pocos días antes de la elección (19 y 20 de agosto) mostraba un rechazo a la apertura de la planta del 65%. Este desinterés en la participación también es resultado de la corrupción. Han aparecido informaciones que denuncian la compra de voluntades políticas para conseguir la victoria de Oigawa, incluso se ha llegado a dar una cifra: 60 millones de yenes a repartir entre 45 diputados de la prefectura para asegurar apoyos [1].

Existe una división política que no se supera, y que debilita la resistencia ante la catástrofe nuclear que está viviendo Japón: el candidato ganador, Oigawa, obtuvo 497.361 votos; Hashimoto, 427.743, y la tercera candidata, Makomi Tsuruta, 122.013. Makomi Tsuruta es una activista de los derechos de los animales apoyada por el Partido Comunista del Japón (PCJ), el único partido estatal que se manifiesta contrario a la energía nuclear. No sólo queda en evidencia el resultado ajustado entre los dos principales candidatos, sino lo conveniente que hubiese sido un apoyo al candidato mejor situado, o cualquier otra fórmula pactada entre los opositores a las nucleares. La división sigue imperando, pese a la amenaza nuclear [1].

Y es una amenaza creciente. Un repaso a las principales noticias entre abril y agosto permite descubrir que se ha establecido un estado de excepción sanitaria: el nivel impuesto por el gobierno de 20 milisieverts de radiación por año para toda la población (lo que equivale a un nivel de exposición profesional alta en el resto del mundo) ha sido catalogado como “nivel ordinario”, cuando hasta ahora se denominaba “nivel de emergencia”. Es decir, el nivel de 1 milisievert anual, que rige internacionalmente, se descarta; lo cual es inquietante dados los casos crecientes de problemas de salud y malformaciones, casos cuyo alcance no se investiga [2].

También que se opte por una política de dispersión y socialización de la contaminación radiactiva. A finales de julio de 2017 se comenzó a experimentar con el uso de materiales que tengan un máximo de 6.000 becquerels por kilogramo de radiactividad para suelos de carreteras y terraplenes, y de materiales con un máximo de 4.000 becquerels para parques. La causa es el gigantesco volumen de residuos radiactivos que gestionar; según el Ministerio de Medio Ambiente de Japón, en julio de este año había depositadas 7.509.507 bolsas con tierra y material contaminado en la llamada Área de Descontaminación Especial, que incluye 11 municipios de la prefectura de Fukushima cercanos a la central; otras zonas, denominadas Áreas de Reconocimiento de Contaminación Intensiva, que agrupan a 92 municipios más de 8 prefecturas diferentes (Fukushima, 36; Iwate, 3; Miyagi, 8; Ibaraki, 19; Tochigi, 7; Gunma, 8; Saitama, 2 y Chiba, 9) habían acumulado hasta el pasado marzo 6.062.593 de metros cúbicos de tierra y materiales. Todos estos residuos se hallan en Emplazamientos Temporales de Almacenamiento, muchos al aire libre, y urge buscarles un destino definitivo [3].

A ello se une el abandono de la apariencia de control, con una propuesta de vertido directo al océano de 770.000 toneladas de residuos líquidos contaminados con altos niveles de tritio [4], que se añaden a las 130 toneladas diarias de agua radiactiva que están yendo directamente al mar en estas fechas (cuando lleguen las lluvias serán más). El “muro de hielo”, que debería desviar el paso de las corrientes naturales de agua subterránea a través de la zona altamente radiactiva de Gukushima, no acaba de funcionar y, como mucho, se espera que “desvíe” unas 30 toneladas; el resto seguirá fluyendo [5].

Se mantiene la presión social y política para que la radiactividad se viva como algo normal; se aplican medidas para hacer regresar a la población a las zonas contaminadas levantando las órdenes de evacuación, se suprimen las ayudas a los evacuados o, desde 2016, se prepara el terreno mediante la elevación arbitraria de los niveles “legales” de radiación para que las mediciones inferiores en algunas zonas se consideren “seguras”, se hacen trampas midiendo la radiación del suelo a más de un metro de altura, etc. [6]. Mientras tanto continúan los descubrimientos diarios de zonas de alto nivel de radiación, o “puntos calientes”, y se producen reacciones de rechazo social inesperadas [7].

Una sociedad que mantiene una apariencia de normalidad mientras es consciente de vivir en un medio peligroso [8] genera una especie de esquizofrenia social de la que el alejamiento de la política es sólo un síntoma. En ese contexto se entiende que el candidato ganador de las elecciones en Ibaraki haya mantenido durante toda la campaña una actitud de silencio y evasión ante las preguntas sobre la futura conexión del reactor Tokai 2, en contraste con el activismo de oposición desplegado por su oponente.

Faltan menos de tres años para las Olimpiadas de 2020, y para conseguir una apariencia de normalidad que venza las reticencias a participar deportivamente en un entorno contaminado hay que preparar tanto el terreno como a la sociedad. ¿Cómo aparentar normalidad si Japón es una excepción en la normativa internacional de control de la radiación? ¿Cómo conseguirlo si ya se realizan análisis que alertan sobre la falta de seguridad radiológica de las propias olimpiadas? [9].

La industria nuclear no se rendirá. En estos momentos en Japón funcionan cinco reactores (Sendai 1 y 2, Takahama 3 y 4 e Ikata 3); los reactores Oi 3 y 4, que funcionaron entre julio de 2012 y septiembre de 2013, esperan volver a conectarse a la red en otoño de este año; otros dos, Guenkai 3 y 4, lo esperan para el primer trimestre de 2018, y la elección del candidato Oigawa abre el camino para la conexión de Tokai.

A esos diez reactores les siguen catorce más pendientes de la aprobación del organismo regulador: Tomari 1, 2 y 3, Kashiwazaki-Kariwa 6 y 7, Shimane 2, Onagawa 2, Hamaoka 3 y 4, Tokaidaini, Totsu 1, Shiga 2, Oma, y Tsuruga 2. Sería un parque nuclear de 24 reactores activos de los cuales varios superan los cuarenta años de funcionamiento; son los que se están acogiendo a una normativa “especial” que permite alargarla más allá. Serían menos de la mitad de los 54 que funcionaban antes de marzo de 2011, pero es un número respetable.

Desde la oposición a la energía nuclear, todos estos datos imponen una revisión: es necesario superar el confortable discurso de la decadencia continuada de la industria realizando una valoración más ajustada a una política de resistencia que alargará el funcionamiento atómico hasta finales del siglo XXI, como mínimo.

Maquillar la realidad de los veinte nuevos reactores que han entrado en funcionamiento entre 2015 y 2016 acogiéndose a la “excepción china”, como viene haciendo el WNISR desde hace dos años [10], comienza a parecer una peligrosa “política del avestruz”, máxime cuando sabemos que los cálculos de probabilidad del riesgo de estallido de una nueva catástrofe se evalúan al alza, que los “expertos” hablan despreocupadamente de la “normalización” de los accidentes nucleares, y que los impactos globales de Chernóbil y Fukushima no van a desaparecer.

Notas

[1] Referencia de estas informaciones. Para Tokai 2: https://es.wikipedia.org/wiki/Central_nuclear_de_T%C5%8Dkai; sobre la campaña, votación y resultados: https://mainichi.jp/english/articles/20170810/p2g/00m/0dm/075000c; https://internationalpress.jp/2017/08/11/gobernador-ibaraki-se-radicaliza-promete-no-permitir-la-energia-nuclear/ y https://www.bloomberg.com/news/articles/2017-08-28/abe-backed-candidate-wins-ibaraki-election-in-nuclear-boost; también: https://www.japantimes.co.jp/news/2017/08/28/national/politics-diplomacy/ibaraki-gov-hashimoto-denied-seventh-term-losing-ruling-coalition-backed-rookie/#.WclURtRx2L9; sobre escándalos relacionados con la compra de voluntades: https://ameblo.jp/kimito39a/entry-12305522461.html (se recomienda la traducción al inglés como más fiable).

[2] Véase https://nuclear-news.net/2017/04/01/as-i-see-it-flawed-govt-policies-betraying-fukushima-disaster-victims/ y http://mainichi.jp/english/articles/20170401/p2a/00m/0na/002000c , para información (dispersa) sobre problemas de salud y malformaciones http://blog.goo.ne.jp/torl_001/e/3fc34ef450fce0729fbaaaea6f828a8f (se recomienda la traducción al inglés como más fiable)

[3] Véase https://nuclear-news.net/2017/05/18/test-to-recycle-some-screened-soil-from-fukushima/, para el volumen de residuos sólidos ver la presentación “Progress on Off-site Cleanup and Interim Storage Facility in Japan”, disponible en http://josen.env.go.jp/en/pdf/progressseet_progress_on_cleanup_efforts.pdf.

[4] Véase http://www.independent.co.uk/news/tritium-nuclear-plant-tokyo-electric-power-company-nuclear-regulation-authority-japan-a7842931.html

[5] Véase https://www.yahoo.com/news/fukushima-reactor-ice-wall-nearly-finished-063058126.html y https://asia.nikkei.com/Tech-Science/Tech/Fukushima-ice-wall-facing-doubts-as-project-nears-completion.

[6] https://nuclear-news.net/2017/04/03/lifting-fukushima-evacuation-orders/ y http://www.bbc.com/news/world-asia-35761136.

[7] https://nuclear-news.net/2017/06/12/0-24-to-0-72-microsievert-per-hour-at-five-schools-in-kashiwa-city-47km-from-tokyo/ , https://nuclear-news.net/2017/07/14/fukushima-insoluble-radioactive-particles-part-1/ y http://www.asahi.com/ajw/articles/AJ201704170027.html

[8] https://nuclear-news.net/2017/08/08/radioactive-hot-particles-in-japan-full-radiation-risks-not-recorded/

[9] https://nuclear-news.net/2017/08/07/olympic-games-in-fukushima-is-it-safe/.

[10] https://www.worldnuclearreport.org/.

 

IMPORTANTE: Sin el trabajo voluntario, desinteresado y constante de las compañeras/compañeros que mantienen el blog Resúmenes desde Fukushima, este y otros muchos trabajos de seguimiento y análisis de la situación nuclear no serían posibles. No está nunca de más una visita mínima una vez a la semana para investigar las novedades mensuales que recoge: http://resumenesdesdefukushima.blogspot.com.es/

 

[María H. C., es una ciudadana de Barcelona que conoce profundamente Japón donde ha residido veinte años; Keiko N. es una madre japonesa, residente en Barcelona, que tomó una postura contra las nucleares a raíz de Fukushima; Miguel Muñiz es un activista voluntario miembro de diversas coordinadoras, que mantiene la web divulgativa www.sirenovablesnuclearno.org]

30/9/2017

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