La hipocresía de la Patria X

Víctor Hierro Ruzafa

El pasado 27 de septiembre el Salón Erótico de Barcelona-Apricots difundió un controvertido spot publicitario por diversos medios, teniendo una especial repercusión en redes sociales y diarios digitales.

En dicho spot podemos escuchar a Amarna Miller, actriz pornográfica que dice simpatizar con las tesis del feminismo, relatando una serie de premisas mediante las cuales se pretende evidenciar la doble moral que se encuentra instalada dentro de la sociedad española. El discurso lanzado desde este video, aparentemente rompedor, trata cuestiones que podrían ser compartidas por la misma sociedad que es tachada de hipócrita ya que no hacen más que destacar lugares comunes como “el conservador machista consumidor de pornografía”, “los antiabortistas defensores de la tauromaquia”, “el votante de corruptos”, “los bancos desahuciadores rescatados con dinero público”, “la falta de laicidad en el Estado”, “el doble trato a los in/e-migrantes”, “la pederastía en la Iglesia”, “el consumo de prostitución pese a encontrarse en un limbo legal” o “la falsa solidaridad con el colectivo LGTBI” todo ello culminado con la revolucionaria frase: “Sí, vivimos en un país asquerosamente hipócrita, pero algunos no nos rendimos”. Aparentemente el mensaje lanzado por la actriz, y los guionistas del video, es inocente y de sentido común pero al pararnos un segundo surgen cuestiones sobre las que reflexionar.

Uno de los primeros elementos que debemos tener en cuenta sobre el Salón Erótico, como detrás de cualquier otro súperevento, es el de sus organizadores y promotores. En la edición de este año la firma encargada de llevar a cabo el Salón no es otra que “Apricots”. Éste es un nombre que, pese a sonarnos, quizás no sepamos relacionar con nada en un primer momento, pero un instante después podremos relacionarlo con los grandes paneles publicitarios que ocupa en las carreteras de acceso a Barcelona con un característico tono rosado. La firma “Apricots” es una agencia de prostitución que se jacta de tener “chicas de compañía SÚPER putas” que follan “en la primera cita”. También ha participado de este evento en múltiples ocasiones el famoso Torbe, el cual saltó recientemente a los titulares por una investigación relacionada con la trata de blancas, la prostitución y la pornografía ilegal [1]. Así pues, no podemos desvincular este evento de la parte más oscura de la industria del sexo a la vez que no puede entenderse la industria del sexo sin la comercialización con el cuerpo de las mujeres, bien sea forzosamente a través de redes mafiosas o de forma indirecta coaccionadas por las necesidades socio-económicas. Además, debe ponerse de relieve que la convocatoria de este año ha causado polémica también entre los laboralistas y el mundo del trabajo ya que el sindicato UGT ha denunciado a Inspección de trabajo [2] que la organización está ofreciendo, de manera fraudulenta, jornadas de voluntariado a cambio de un pase al Salón, evitando de esta manera contratar personal y estar sujetos a la regulación laboral.

En segundo lugar hay que destacar el evento en sí mismo que promociona este vídeo. El spot no tiene otro fin que el de hacer publicidad del conocido Salón Erótico de Barcelona; dicho evento es el lugar de encuentro de las mayores firmas de la industria pornográfica en el que pueden observarse escenas en directo, conocer a la gente que se dedica al sector y adquirir alguno de sus productos. La socialización del sexo y el deseo es algo saludable cuando se realiza en igualdad y libertad; por el contrario, éste no es el caso del Salón Erótico, ya que en él no predominan las productoras feministas o alternativas sino que supone una inyección de pornografía de masas, altamente heteronormativa, falocéntrica y machista. En él se comercializan escenas que recogen conductas fuertemente marcadas por elementos de dominación y violencia. Como contraargumento a dichas críticas, desde el sector se acostumbra a apelar a términos tan liberales como el derecho individual a la propia satisfacción, sin entrar a valorar que toda conducta individual tiene su reflejo en la colectividad y que por lo tanto conlleva consecuencias políticas. De esta manera, si una persona decide ofrecer sus servicios sexuales en el marco de una sociedad patriarcal y capitalista, estará reforzando el imaginario colectivo de que todos los cuerpos, en especial el de las mujeres, pueden ser objeto de consumo por parte de aquellos que ostentan el poder, como bien explica Beatriz Gimeno en el debate de La Tuerka sobre pornografía del pasado 28 de marzo [3]. Sorprende, además, la facilidad con la que el spot critica la hipocresía y puritanismo de la sociedad española, cuando es este mismo puritanismo el que dota a la pornografía mainstream de un halo de excitación clandestina y lo convierte en el recurso al que acudir cuando no puedes llevar a la realidad aquellas prácticas que te han enseñado a desear, aumentando así las ganancias de la industria.

Todo ello nos lleva a pensar sobre cómo los humanos, en especial los más jóvenes, construyen sus deseos y hasta qué punto éstos se encuentran con alguna limitación. En una sociedad en la que las referencias sexuales están a la orden del día sorprende que no se ofrezca una educación sexual libre, crítica y construida desde el respecto a las diferentes formas de disfrutar del placer y el sexo. Es precisamente esa falta de educación sana en la sexualidad, por parte de las familias y escuelas, el motivo por el cual los más jóvenes tienen como única referencia de aprendizaje el boca-oreja de conocidos con más experiencia, pero sobre todo el consumo de pornografía. Pornografía repleta de conductas que, pese a ser simuladas y pactadas en la mayoría de los casos, tienen un alto contenido violento, de sumisión y con preponderancia del disfrutar masculino, y que en la intimidad de las relaciones personales son reproducidas de forma acrítica por las nuevas generaciones.

En definitiva, como campaña propagandística podemos afirmar que este video ha sido excelente pero en materia de romper esquemas y dobles morales se ha quedado realmente corto. Es fácil repetir clichés y criticar cuestiones manidas sin entrar a criticar la responsabilidad de la, mal llamada, industria del sexo en la perpetuación del machismo, la desigualdad y la explotación. Con el spot del Salón Erótico podemos ver que el enemigo (el patriarcado y el capitalismo) se ríe al comprobar que ha convertido sus engaños en nuestros sueños sin darse cuenta, como dicen en este video de respuesta [4], de que al contemplar esa sonrisa nos organizamos y al encontrarnos nos crecen alas, anteponemos la solidaridad a su individualidad, la fuerza de una voz colectiva que ni se calla ni está rendida. Debemos aprovechar la ocasión, además de para denunciar las injustas situaciones comentadas con anterioridad, para poner sobre la mesa el debate de la educación en la normalización de la sexualidad y el placer, la lucha contra toda forma de explotación sexual y laboral a las que se ven sometidas las trabajadoras de la industria del sexo y la construcción de otras formas de hacer pornografía que rompan con la normatividad del porno mainstream.

 

Notas

[1] Detenido por abuso de menores Torbe, el ‘rey’ del porno español http://politica.elpais.com/politica/2016/04/26/actualidad/1461692598_155136.html

[2] UGT denuncia al Salón Erótico de Barcelona por recurrir a voluntarios

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/09/15/catalunya/1473934084_235015.html

[3] En Clave Tuerka - Pornografía y feminismo https://www.youtube.com/watch?v=3nbzVa6XwQ0

[4] “El enemigo ríe” de Alba G.  https://www.youtube.com/watch?v=mPeZXPQG0a8

 

30/9/2016

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