Fuertebrazo

Aforismos y meditaciones en tiempos de rescate

En memoria de Paco Fernández Buey, intelectual, comunista y amigo.

 

Son muchos los economistas que presentan escenarios apocalípticos en caso de salida de España del euro. Más allá de la bondad o no de sus argumentos, lo que impacta es su propuesta de transformar el Banco Central Europeo en un banco con funciones de prestamista de última instancia y articular una política común de relanzamiento fiscal. Dicho con otras palabras, creen que el euro es reformable, dando a entender que las bases sobre las que se creó eran equivocadas. Aquí reside el quid de la cuestión: el euro realmente existente, ¿fue un error o un objetivo conscientemente perseguido? Hoy vemos claramente que el euro se concibió como la concreción más perfecta de la utopía neoliberal: una moneda privada de la que los Estados de la eurozona sólo serían usuarios pero no poseedores y que sería manejada por un banco no controlable democráticamente. En definitiva, un caso único en la historia mundial de las monedas y que desposeyó a los europeos de su soberanía monetaria (y por ende política) a cambio de nada. A mayor abundamiento, y como prueba de que no fue un error de cálculo, a través del Tratado de Maastricht se nos impusieron una serie de condiciones sobre los niveles de deuda pública, déficit e inflación que no tenían ningún tipo de fundamento racional excepto el de codificar un férreo monetarismo que está acabando con dos siglos de lucha por los derechos sociales. Independientemente de la postura que cada cual adopte sobre el futuro del euro, conviene tener claro que ninguna de ellas podrá basarse en la errada premisa acerca de cómo “reactivar el crecimiento” y evitar la crisis de la deuda soberana, sino en cómo volver a decidir el tipo de política económica que queramos llevar a cabo como sociedad. En suma, volver a encuadrar la economía como una forma de autodeterminación política, que es lo que precisamente hemos perdido desde la adopción de una moneda cuyas características económicas nos fueron presentadas como “inevitables”. Es todavía prematuro decir si ello se podrá llevar a cabo con la vieja peseta o con un euro reformado (suponiendo que los mismos que crearon la moneda única, antes que llevarnos a la catástrofe, prefieran aceptar su bancarrota político-intelectual al desandar veinte años de ortodoxia neoliberal y permitir la reforma del BCE y de las instituciones de la Unión Europea en un sentido democrático). De lo que no cabe duda es que, hasta ahora, la UE y los gobiernos europeos han impuesto a sus pueblos estar al servicio de una moneda. Ya es hora de que la moneda vuelva a estar al servicio de los pueblos.

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Un diario liberal crea opinión de la nada. Un periodista liberal es la nada que crea opinión.

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La historia de los rescates europeos de los países PIIGS se puede resumir de la siguiente manera: el rehén pide un rescate a los secuestradores, quienes al final le pagan para que no se libre del cautiverio.

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Visto el comportamiento actual de Alemania, y teniendo presente su pasado, hay que actualizar lo que dijo un día el general Von Clausewitz: la política (económica) es la continuación de la guerra por otros medios.

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UPyD no es ni de izquierda ni de derecha, sino todo lo contrario.

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El economista es el único espécimen intelectual que socializa los errores y privatiza los aciertos. Y no acierta casi nunca…

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Confieso que me impactó leer el "Alegato iracundo contra el 99%" que publicó hace poco mientrastanto.e. En un primer momento, me pareció un escrito que decía la verdad, pero rencoroso y fuera de lugar en unos tiempos tan dramáticos como los actuales. Sólo luego entendí la importancia de volver sobre nuestro pasado colectivo, incluso de forma implacable, para entender cómo hemos llegado a esta situación y salir de ella. Quien vive en un eterno presente está destinado a ser víctima de un eterno retorno.

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Cada gobierno tiene el pueblo que se merece.

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Después de constatar que sus contrarreformas económicas no servían para bajar la prima de riesgo, el ministro Luis de Guindos dijo en julio que los mercados se comportaban de forma “irracional”. He aquí el típico irracionalista que no sabe que los mercados siempre hacen sus meros intereses de forma racional.

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Siempre que voy al quiosco y veo la oferta periodística a nuestra disposición, pienso en la necesidad de crear un nuevo movimiento social: la Plataforma de Afectados por la Hemeroteca.

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En los años del boom económico y del pleno empleo, los activistas de izquierdas creían que el cambio social no era estrictamente necesario pero sí posible. Luego vino lo que se dio en llamar el “desencanto” y la mayoría de ellos se convencieron de que el cambio social no sólo no era estrictamente necesario, sino directamente imposible. Pero ahora que el sistema capitalista hace aguas, son muchos los que advierten que el cambio social es necesario e inaplazable. Nuestro cometido debe ser explicar a la gente que también es posible. 

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Leo en el libro de aforismos involuntarios de Fernando Savater Tirar la cuerda: “El filósofo es el forastero”. Palabra de un forastero de la filosofía.

 

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1/9/2012

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