Skip to content

La Biblioteca de Babel

O espectro segue a rolda. Actualidade do "Manifesto comunista"

Gramsci para principiantes

Pensamiento pacifista

John Coltrane. Jazz, racismo y resistencia

Guía para una mundialización alternativa

Estúpidos hombres blancos

El nuevo imperialismo

El lucernario. La pasión crítica de Manuel Azaña

El gran engaño

Alto riesgo. Los costes del progreso

Entre las cuerdas. Cuadernos de un aprendiz de boxeador

Malabaristas de la vida. Mujeres, tiempo y trabajo

Eco-economía. Para una economía a la medida de la Tierra

Informe 2003

La comunidad, la muerte, Occidente. Heidegger y la "ideología de la guerra"

Desgracia

Un mundo que ganar. Historia de la izquierda en Europa, 1850-2000

Sobre la historia natural de la destrucción

Bienestar insuficiente, democracia incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país

La gran transición. Rusia, 1985-2002

Un séptimo hombre

Una fuerza del pasado

Le terrorisme alimentaire

Antología

Las estructuras sociales de la economía

La intimidad de la serpiente

Paseos con mi madre

El PSUC

Rebeldes y reaccionarios. Intelectuales, fascismo y derecha radical en Europa

El niño / El bachiller / El insurrecto

Por el bien del imperio

La gramática descomplicada

Hay alternativas

Sujetos de un contra-discurso

El holocausto español. Odio y exterminio en la guerra civil y después

Nueva York

El banco

Josep Pla i la raó narrativa

El tamaño de una bolsa

Weimar entre nosotros

Un derecho para dos. La construcción jurídica de género, sexo y sexualidad

Los emigrados

El hombre duplicado

El respeto. Sobre la dignidad del hombre en un mundo de desigualdades

Condicions de l'empresonament a Catalunya. Informe General 2003

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

+