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La Biblioteca de Babel

Dos libros sobre el amor y la memoria

Obras diversas

Pasos a la izquierda

Movimiento popular y cambio político

El Establishment

Las que limpian los hoteles

Los ricos no siempre ganan

TTIP. El asalto de las multinacionales a la democracia

Negro como yo

Rafael Chirbes

La formació d'una identitat. Una història de Catalunya

Habitaciones exiguas

Resistencia global al fracking

Esto lo cambia todo

Riesgos y amenazas del arsenal nuclear

La gran bifurcación

Banca Catalana: caso abierto

Behemoth

Capitalismo y turismo en España. Del "milagro económico" a la "gran crisis"

Días de llamas

El final de la guerra

El color de la justicia

Epistemologías del Sur (perspectivas)

Hegemonías. Crisis, movimientos de resistencia y procesos políticos (2010-2013)

Els senyors del boom

El gobierno de la penalidad. La complejidad de la política criminal contemporánea

Elogio del crimen

Dispara a todo lo que se mueva

1914

Las islas del tesoro. Los paraísos fiscales y los hombres que se robaron el mundo

¡Peligro! Hombres trabajando. El trabajo en la era de la crisis ecológico-social

Teatro 1989-2014

Francisco Fernández Buey: Filosofar desde abajo

Morir matando. El franquismo ante la práctica armada, 1968-1977

Historia de la LCR

Pier Paolo Pasolini

Ilusionistas

La construcción del catalanismo. Historia de un afán político

La impotencia democrática. Sobre la crisis política de España

La bestia sin bozal

Seguridad, Inc.

Las tres bodas de Manolita

La pasta nostra

Desapariciones forzadas, represión política y crímenes del franquismo

Un reportero en la montaña mágica

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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