Skip to content

Notas

Violencia y acoso a las mujeres en el mundo laboral

La familia como organización criminal

La izquierda perpleja

Chile: de la calle a las urnas

Urgencias

Las relaciones España-Marruecos y las crisis migratorias

La empatía como motor del cambio de los hombres

Otra vuelta de tuerca al concepto de solidaridad

Que la próxima primavera florezca de verdad

Pandemia y futuro: no se aprende ni por shock

Imprescindibles

Fascismo y ultraderecha

¿Capitalismo reformado? Comentario a dos planes

La eucaristía del examen

En la muerte de Arcadi Oliveres

Atropellos paisajísticos

La ofensiva de las derechas

Nota sobre los Relatos de Kolimá, de Varlam Shalámov

¿Es necesaria la escuela concertada?

mientrastanto.e llega al número 200

Proteger a quien protege

La ley trans que viene

Capitalismo esclerótico. Balance de dos décadas

Una luchadora. En memoria de Almudena Grandes

Algunos discursos sobre la (in)migración

Guerras de papel sobre el 23-F

Economía de la frustración: la necesidad de repensar lo económico

Recuperar feminismo

Catalunya: seguimos en la noria

Tele-Educación

Certezas e incertidumbres

Público-privado: tropezar con la misma piedra

Elecciones catalanas, líos, trampas y riesgos

Las exportaciones de armas y la fortuna de Juan Carlos I

Bonjour le tyran

¿Un año post?

Next Generation a la española

Un pontífice sorprendente

Pandemia, crisis ecológica, capitalismo y elecciones catalanas

¿Religiones en la escuela?

Educación e igualdad

Presupuestos y reconstrucción

Cómo construir «víctimas ficticias» en nombre de las libertades sexuales de las mujeres

Las mujeres son el germen del movimiento popular argelino

El presupuesto de Defensa y las inversiones en armas

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

+