Skip to content

Ensayo

Superar el enfoque populista

El proceso de paz en el País Vasco y las antinomias entre memorias inclusivas o excluyentes

Animalismo para principiantes

La Revolución de Rojava: el protagonismo de la mujer kurda en la defensa del pueblo

El refugio de la memoria

Reconversión industrial, algunas cuestiones

De la política clásica al activismo en red

La inseguridad. Bauman, Trump y los muros de Jericó

La desregulación financiera de Trump y las guerras de la globalización

Brasil, ¿primer caso de esclavitud contemporánea?

En el centenario de la Revolución rusa

El debate sobre la transversalidad

Soberanía, derecho, igualdad y desigualdad

Marx, más allá de la teoría del valor

Politizar el dolor (I)

Historia y mito en «César o nada» de Vázquez Montalbán

Hungría 1956 y el cine

Problemas y amenazas para la sanidad pública

Un nuevo relato de la muerte de Yugoslavia

Apunte sobre la privatización de la coerción estatal en España

La modernización de las bombas nucleares norteamericanas en Europa occidental puede provocar una nueva carrera armamentística

Apuntes sobre la cultura social hacia 2016

Textos sobre una dimensión europea de los sindicatos y los movimientos sociales

La experiencia popular en la construcción del sujeto

Cambio climático y salud humana

Democracia social

¿Por qué leer «KL»?

La visión constructivista de Podemos

Las causas del paro en el sector privado y público

Religión, yihad y la ciencia del mal

La sociedad de la vigilancia

Pseudociencia e ideología transhumanista

Pasolini, entre nosotros

El Tercer Memorandum: ¿traición de Tsipras o guerra de posiciones?

El proyecto roto y los obstáculos a su reconstrucción

Esto no es Europa

La otra cara del salario

Bobbio, Hegel, Marx e a crise do dereito democrático

Partido y movimiento de masas

Pietro Ingrao, comunista en el corto siglo XX

Leviatán nos mira

En la muerte de Manel Esteban

Arrastrar todo en la caída

Actos de ciudadanía

La corrupción política

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

+