La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Por la permanencia de las revistas culturales en las bibliotecas públicas
http://actuable.es/peticiones/por-permanencia-las-revistas-culturales-las-bibliotecas
Hasta este pasado 2011 algunas de las bibliotecas públicas españolas venían disfrutando de una suscripción a las revistas culturales de nuestro país.
Foco de documentación para estudiantes y especialistas de cualquier sector del arte, ahora, se pretende suprimir esa suscripción anual. Las bibliotecas pasarán a limitar su oferta cultural y las publicaciones pasarán a tener que cerrar, ya que al ser prensa especializada de tiradas limitadas no podrá sostener sus gastos sin esa pequeña ayuda que para las publicaciones es vital, con el añadido de que muchos trabajadores del sector de la cultura pasarán a engrosar las listas del paro.
Las bibliotecas públicas que disfrutan de esta suscripción muestran interés en seguir recibiéndola cuando son sustituidas de los listados de subvencionadas con lo que entendemos el interés por las publicaciones es grande.
Los perjudicados seremos todos los ciudadanos que (aun más en crisis) no podemos suscribirnos a título personal y que hacemos posible que las bibliotecas públicas sigan funcionando ya que periódicamente visitamos sus instalaciones para poder disfrutar del buen material editorial de nuestro país.
La gente del sector cultural entiende la situación de crisis pero valorando las cifras destinadas a cualquier otra partida subvencionada entiende como ridícula la destinada a las publicaciones culturales cuando además este sector podría considerarse un bien para todos no como otras que se destinan a manos privadas que sólo lucran a grandes empresas.
SI ESTAS A FAVOR DE QUE LA CULTURA DE NUESTRO PAÍS SIGA TENIENDO UN PEQUEÑO LUGAR EN NUESTRAS BIBLIOTECAS… FIRMA!
1 /
2 /
2012