La principal conversión que los condicionamientos ecológicos proponen al pensamiento revolucionario consiste en abandonar la espera del Juicio Final, el utopismo, la escatología, deshacerse del milenarismo. Milenarismo es creer que la Revolución Social es la plenitud de los tiempos, un evento a partir del cual quedarán resueltas todas las tensiones entre las personas y entre éstas y la naturaleza, porque podrán obrar entonces sin obstáculo las leyes objetivas del ser, buenas en sí mismas, pero hasta ahora deformadas por la pecaminosidad de la sociedad injusta.
La gramática descomplicada
Punto de Lectura,
Madrid,
464 págs.
Giaime Pala
¿Qué hace la reseña de una gramática de la lengua castellana en una página web como la de Mientras tanto? Pues, muy sencillo: señalar un libro que tendría que formar parte de la biblioteca básica de quienes quieran contribuir a modificar lo existente en un sentido progresivo; un objetivo inalcanzable sin el dominio de las estructuras del idioma. En efecto, la rigurosidad morfológica, la precisión sintáctica y la claridad terminológica son elementos indispensables para comunicar y convencer a otras personas de la bondad de un determinado mensaje político. Como muy bien sabían los fundadores de los primeros partidos obreros de la historia —quienes casi siempre eran tipógrafos que, por su trabajo, habían adquirido un sólido manejo de la lengua—, un activista no puede no ser, a su manera, un gramático y un cultor de las palabras. Y si no, que se lo pregunten a las montañas de neoliberales que han dominado la vida pública occidental de los últimos treinta años, cuyo primer logro fue, precisamente, ganar la batalla por la lengua y apoderarse de términos como “Reforma” o “Progreso”, que desde luego no procedían de la tradición conservadora. En este sentido, el libro de Álex Grijelmo es una excelente herramienta para apuntalar nuestros conocimientos de la lengua de Cervantes de forma amena e inteligible. En definitiva, una de las pocas gramáticas que no necesita otro libro que la explique. Aconsejado a todos los que se mueven por el ágora pública, y sobre todo a aquellos que no dejan de recordarnos que tenemos que construir una “gramática de la protesta” y una “sintaxis de la rebelión” con un lenguaje esotérico que sólo ellos entienden.
30 /
11 /
2011