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Iannis Basilikos

Esperando al Barça

para M.M.


 

¿Qué hace ese gentío en el estadio? 

Es que hoy juega el Barça

 

¿Por qué amontonáis cerveza y palomitas,

congregados en torno a las pantallas?

 

Es que hoy juega el Barça

 

¿Por qué tantos, niños y mayores, visten

camisolas iguales, de colores?

 

Los colores del Barça. Es que hoy jugarán

 

¿Por qué los tertulianos no tertulian,

como siempre, ni nos doran la píldora?

 

Porque hoy es el Barça el que la ha de dorar

 

¿Y por qué el Rey, el Príncipe e incluso el Presidente

están en ese palco con horteras

en vez de gobernar?

 

Es por el Barça (mejor que no gobiernen)

y quieren prestigiarse con su seguro triunfo

 

¿Y por qué tantos nervios, tanto apresuramiento,

tanta noticia deportiva, tanto grito en la radio?

 

Es porque hoy juega el Barça. No hay otro pensamiento.

 

¿Por qué de pronto esa inquietud

y silencio (Cuánta gravedad en los rostros.)

¿Por qué la multitud vacía el estadio

y sombría regresa a sus moradas?

 

Porque la noche cae y no empieza el partido.

Rumores primero, y luego noticiarios, dicen que se acabó,

que ya no hay Barça.

 

¿Y qué será ahora de nosotros sin Barça?

Esos futbolistas, después de todo,

nos consolaban de nuestra esclavitud.

7 /

2011

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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