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Antonio Giménez Merino

Un estreno

André Téchiné, La chica del tren (Le Fille du RER), 2009 [estreno: 25.06.2010]

Ha llegado a las pantallas el último film del maestro Téchiné (Los inocentes, En la boca no, Los juncos salvajes, Alice et Martin, Los ladrones, Otros tiempos, entre sus obras inolvidables). A partir de un falso ataque antisemita ocurrido en Francia en 2004, y el consiguiente proceso judicial, el film radiografía el inconsciente colectivo de la sociedad francesa a partir de su capacidad con la intervención del poder político y culturalpara convertir una mentira consentida en una verdad. El interés mayor de la película radica en situar al espectador ante sus propios miedos, en el corazón de un orden moral sumamente peligroso y manipulable, como lo era el de la Alemania retratada por Fritz Lang en “M”. Pero hay otros motivos importantes para verla, y no es el menor de ellos el trabajo de actores, magníficos en el difícil papel de interpretar el gigantesco salto cultural entre tres generaciones. No te la pierdas.

7 /

2010

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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