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Antoni Montserrat Solé

Unas preguntas provocativas

– ¿En qué país europeo ha muerto recientemente un huelguista de hambre?

– ¿Qué tipo de persona  hacía esa huelga?

– ¿Sabéis el motivo?

– ¿Qué eco ha tenido en los medios?

– ¿Se ha publicado un manifiesto de intelectuales escandalizados por este hecho?

– ¿Creéis como yo que no vale la pena hacer nada en este caso porque no serviría?

En Suiza, el 17 de marzo de 2010 falleció en el aeropuerto de Zurich una persona a la que habían negado el derecho de asilo.

Era un nigeriano de 29 años, con antecedentes por tráfico de droga.

Ante la inminente expulsión inició una huelga de hambre de tres días antes de su fecha de expulsión. Murió en el aeropuerto de Zurich, poco después de ser esposado de pies y manos, cuando iba a ser embarcado hacia a su país de origen en un vuelo especial con destino a Lagos.

Las autoridades suizas han suspendido momentáneamente los habituales vuelos de expulsión. En 2009, con 43 vuelos se expulsaron forzadamente 360 personas. Está en discusión en Suiza un endurecimiento de las normas con respecto a extranjeros impulsado por el partido UDC.

La noticia, si bien publicada en la prensa, ha tenido escasa repercusión posterior.

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2010

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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