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Qué pensiones, qué futuro

Icaria,

Barcelona,

Albert Recio Andreu

En tiempos de ofensiva neoliberal bueno es tener argumentos. La publicación de este trabajo colectivo llega en momento oportuno, cuando se ha vuelto a poner sobre el tapete la enésima ofensiva para debilitar las pensiones públicas. El texto que recomiendo no da respuestas concretas a las propuestas en debate, pero sí da un puñado de buenas razones para entender la lógica de los intereses en juego y argumentos en defensa de las pensiones públicas. Sin duda habrá que afinar mucho, pero muchas de las ideas que se proponen aquí constituyen una buena base de partida.

3 /

2010

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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