La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Los anillos de Saturno
Anagrama,
Barcelona,
323 págs.
Albert Recio Andreu
Un auténtico placer. Un viaje en el espacio y el tiempo. Con una prosa limpia y seductora. La costa de Suffolk sirve para generar miles de historias, sobre la literatura, sobre el poder, sobre el imperialismo, sobre el arte… Cada capítulo contiene sugerencias diferentes. Y espacios de reflexión. Un buen contrapunto a tanto desastre.
6 /
2009