La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Colombia feroz
Los Libros de la Catarata,
Madrid,
278 págs.
Albert Recio Andreu
Colombia es el país de la guerra civil permanente. Donde la violencia extrema es endémica. Y donde en los últimos años gobierna un populista de derechas. El autor construye un complejo “patchwork” que permite entender las raíces de esta violencia, el papel de los grupos de interés dominantes, la permanente injerencia de la CIA. Una obra documentada sobre la persistencia de un drama dirigido por una oligarquía que ha usado sistemáticamente métodos criminales para mantener su poder.
6 /
2009