La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Cansancio del Leviatán. Problemas políticos en la mundialización
Trotta,
Madrid,
373 págs.
Antonio Madrid
Bajo el título apuntado aparece un libro en el que se recogen diez artículos que tienen como centro de interés común algunos de los interrogantes planteados por los procesos de mundialización. Elmar Altaver, Vicenç Navarro, Marcos Roitman, Vicente Donoso, José Antonio Moral, Bob Jessop, Michael Mann, Roland Robertson, Claus Offe y Juan Carlos Monedero, que coordina, se ocupan de los temas siguientes: lo político bajo las condiciones de la globalización económica, globalización y socialdemocracia, América latina en la ideología de la globalización, los retos de una globalización distinta, los aspectos financieros, la (i)lógica de la globalización, la posición del Estado nación ante los procesos de mundialización, el concepto de «glocalización», el proceso de integración europea y las transformaciones del Estado. Temas y tratamientos que ayudan a seguir reflexionando.
10 /
2003