La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
La actualidad de China. Un mundo en crisis, una sociedad en gestación
Crítica,
Barcelona,
673 págs.
Juan-Ramón Capella
El autor nos ha dado ya un excelente libro sobre el hundimiento de la Unión Soviética. En La actualidad de China nos proporciona la mejor aproximación posible a esta sociedad, su cultura y su política. Un libro apasionante que arrastra al lector como una novela, que deshace prejuicios y examina en profundidad la China del presente. Poch-de-Feliu ha vivido varios años en China como corresponsal de La Vanguardia, pero su escritura está muy por encima de lo que normalmente se entiende por periodismo pues el libro que comentamos es ciencia social en acto. Sobre todos sus valores, un magnífico punto de vista del escritor, agudamente consciente de los problemas de nuestro tiempo. Un libro indispensable que recomendamos encarecidamente.
4 /
2009