La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
El país del miedo
Seix Barral,
Barcelona,
320 págs.
Albert Recio Andreu
La nueva entrega de Isaac Rosa es una aguda reflexión sobre los mecanismos que generan el miedo individual, privado, que atenaza a buena parte de la sociedad, De sus mecanismos de propagación. Un miedo que está detrás de muchos comportamientos individualistas (el coche y el hogar autosuficiente como espacios de seguridad). De muchos de los comportamientos xenófobos, racistas, autoritarios que florecen en nuestra sociedad. De muchos de los movimientos sociales reactivos que observamos en nuestros barrios y pueblos. Miedos que debemos conocer, neutralizar y transformar para generar procesos sociales que tiendan a la solidaridad, la participación y la colectividad. Buena lectura para las vacaciones de Pascua.
4 /
2009