La principal conversión que los condicionamientos ecológicos proponen al pensamiento revolucionario consiste en abandonar la espera del Juicio Final, el utopismo, la escatología, deshacerse del milenarismo. Milenarismo es creer que la Revolución Social es la plenitud de los tiempos, un evento a partir del cual quedarán resueltas todas las tensiones entre las personas y entre éstas y la naturaleza, porque podrán obrar entonces sin obstáculo las leyes objetivas del ser, buenas en sí mismas, pero hasta ahora deformadas por la pecaminosidad de la sociedad injusta.
El chino
Tusquets,
Barcelona,
471 págs.
Juan-Ramón Capella
A los aficionados a la novela negra seguidores de Mankell les complacerá este nuevo libro suyo. El autor parece seguir ahora las huellas de John Le Carré, y urde una interesante trama en la que salen a colación cuestiones nada despreciables para los lectores de la izquierda social: desde una visión muy certera de la construcción de los ferrocarriles intercontinentales norteamericanos en el siglo XIX a las encrucijadas de las políticas desarrollistas de la China contemporánea. No faltan reflexiones de Mao Zedong que obligan a pensar.
12 /
2008