La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Minorías sexuales y sociología de la diferencia. Gays, lesbianas y transexuales ante el debate identitario
Montesinos,
Barcelona,
434 págs.
Antonio Giménez Merino
Erudita, informada, pluridisciplinar y militante obra sobre minorías sexuales inserta en las corrientes post-estructuralistas y desconstruccionistas del género. Vélez-Pelligrini aporta numerosas ideas para el desmantelamiento teorético y práctico del heteronormativismo (entendido como un orden cultural y simbólico que jerarquiza las relaciones personales desde un punto de vista misógino, homófobo, lesbófobo y transfóbico) y denuncia la influencia del mismo en el nuevo discurso “respetabilista” adoptado ante la opinión pública por las propias minorías sexuales. Una lectura útil no sólo para éstas sino para todo aquél interesado en el análisis crítico de las políticas de igualdad de género.
9 /
2008