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La masculinidad a debate

Icaria,

Barcelona,

206 págs.

Antonio Giménez Merino

El prolífico grupo de investigación “Construyendo nuevas masculinidades”, dirigido por la investigadora de la UB Àngels Carabí, lleva unos años dando a conocer las aproximaciones científicas más relevantes a nivel internacional en torno a la comprensión de la “masculinidad”, en tanto que construcción social basilar en la jerarquía de género.

El presente libro, compuesto por entrevistas y artículos, se puede ver como una continuación de Nuevas masculinidades (también coeditado por Carabí en Icaria, 2000) y es complementario al reciente Masculinitats per al segle XXI, editado por J. M. Armengol (Ayuntamiento de Barcelona, 2007). Recoge aportaciones al análisis de la masculinidad desde la sociología (M. Kimmel), la psicología (L. Segal), la antropología (D. Gilmore), la teoría fílmica (K. Gabbard) y la literaria (D. Leverenz), los estudios queer (C. Dinshaw) y de raza (D. L. Eng), la religión (L. G. Jones) y la biología evolucionista feminista (P. A. Gowaty). Su ámbito de interés es, pues, la abundante literatura anglosajona que en disciplinas muy diversas capitaliza la muy necesaria investigación sobre el universo moral y social de los varones.

9 /

2008

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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