La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
La doctrina del shock
En esta web, junto con un extenso resumen del último libro de Naomi Klein y una entrevista concedida por la autora a Deemocracy Now!, puede verse el impresionante corto de Jonás y Alfonso Cuarón: The Shock Doctrine (Festival de Venecia 2007 y Festival de San Sebastián 2007). No debes perdértelo.
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2008