La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
The Yes Men
Documentales Fnac,
Carles Mercadal
Ésta es más gamberra y por ello os va a ayudar más a sobrellevar el empacho navideño. The Yes Men es una organización real dedicada a importunar a la OMC (ex GATT): valiéndose de la confusión que todavía genera el cambio de nombre de la institución, los dos integrantes de The Yes Men van de reunión en reunión haciéndose pasar por miembros de la susodicha con el único propósito de sacarles los colores a los sumos sacerdotes de la sacrosanta liberalización del comercio mundial. Digamos de entrada que, a pesar de los dineros que se gastan y lo a huevo que lo tienen, los Yes Men se pierden a veces en numeritos gamberros que caen en la mera bufonada, pero, aun así, no está de más reírse un rato de sus ocurrencias y quedarse pasmado ante la naturalidad con que los verdaderos miembros de la OMC se toman propuestas como… ¡restablecer la esclavitud!
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2008