La principal conversión que los condicionamientos ecológicos proponen al pensamiento revolucionario consiste en abandonar la espera del Juicio Final, el utopismo, la escatología, deshacerse del milenarismo. Milenarismo es creer que la Revolución Social es la plenitud de los tiempos, un evento a partir del cual quedarán resueltas todas las tensiones entre las personas y entre éstas y la naturaleza, porque podrán obrar entonces sin obstáculo las leyes objetivas del ser, buenas en sí mismas, pero hasta ahora deformadas por la pecaminosidad de la sociedad injusta.
Antonio B. el Ruso, ciudadano de tercera
Tusquets,
Barcelona,
633 págs.
Antonio Madrid
Han pasado veinte años desde que se publicó este libro por primera vez. Le costó salir a la luz precisamente porque lo que alumbraba eran las vergüenzas y las desgracias de la época franquista. Y lo hizo incluyendo en su relato componentes culturales, sociales, políticos, religiosos, económicos y jurídicos. Al narrar con calma la vida de Antonio Bayo, explica el ambiente en el que le tocó vivir: miseria, hambre en la mesa todos los días, dominación sobre la mujer, brutalidad policial, corrupción, curas cabrones que hacían buenos a algunos de los jueces con los que topa El ruso, represión, cárceles, penales… y, en medio de todo esto, el intento por sobrevivir, la búsqueda de afecto, la defensa de una mínima dignidad… Lo más básico en medio de la desgracia.
12 /
2007