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La primera carga al machete (1969)

La Laguna,

La Puri (Oficina Soviética para el Cine)

¿El Vietnam del siglo XIX? ¡Pues Cuba, como no! A ver, ¿cuál si no? O séase que esta película cumple varias funciones: la de verla en casa, la de verla entre varios en un cineclub (quedan, ¿no?), o dedicarle un trabajo universitario para historia de América o historia del arte. Historia de América, porque trata de uno de los acontecimientos más del comienzo de Guerra de los Diez Años (1868-1878) entre la imperial España y la sometida Cuba. Nosotros, que somos antiimperialistas, nos pegamos un hartón de reír al ver el careto que pusieron los españolitos cuando vieron a los negros armados con un machete dispuestos a dejarlos para el arrastre en tres tajos (los de la caña de azúcar, claro). Historia del Cine, porque esta película fue un aldabonazo mundial. Ahora, que la culpa es del director de fotografía, Jorge Herrera, fijo. Por de pronto, utilizó película de alto contraste (en España, negativo de sonido) y sin preocuparle lo más mínimo dónde ponía la iluminación y dónde quedaban las sombras. O sea, lo convencionalmente iluminado quedaba a oscuras y viceversa. Además, cogió la cámara y se metió entre los actores, venga a mover la cámara. El resultado es de una novedad estética estallante. El espectador bienpensante flipa, y sorprendido, exclama: “¿Pero esto qué es?”. Pues sí, ha acertado: esto es una película revolucionaria, donde el qué y el cómo van de consuno. Lo malo, niños, es que hoy sigue siendo igual de revolucionaria. ¡Tiempos éstos, que una obra revolucionaria sigue siendo igual de revulsiva cuarenta años más tarde!

9 /

2007

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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