La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Plataforma contra el préstamo de pago en bibliotecas
En esta web se recoge la información sobre la campaña de resistencia frente al nuevo canon con el que se pretende gravar en España el préstamo de libros en bibliotecas públicas. Esta medida es fruto de una fuerte sanción económica aplicada por el Tribunal Europeo de Justicia al Estado español por no trasponer la Directiva europea que contempla este gravamen.
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2007