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La protección de los bienes comunes de la humanidad

Trotta,

Madrid,

157 págs.

Antonio Madrid y Antonio Giménez

Es éste un libro de reflexión y de confrontación. Reflexión moral, jurídica y política acerca de cómo concebir, administrar y proteger los bienes comunes de la humanidad. Confrontación frente al «ecologismo de libre mercado» que propone mercantilizarlos. La publicación reúne seis textos: “El ecologismo de libre mercado”, de Maite Padilla, “Libre mercado versus sostenibilidad”, de Roberto Bermejo, “La auto-organización ecológica de las empresas: ¿un juego sin conflictos y sin reglas?”, de François Ost, “¿Globalización del comunismo? Huellas y deudas ecológicas”, de Enric Tello, “El fin de la tragedia de los bienes comunes”, de Federico Aguilera y “El usufructo, un modelo para el derecho de uso del patrimonio medioambiental”, de Jacques Sambon.

En el contexto contemporáneo de crisis ecológica, este libro plantea —al tiempo que ofrece análisis y propuestas— la necesidad de pensar los bienes en común para poder mejorar la vida presente y futura en común.

5 /

2006

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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