La principal conversión que los condicionamientos ecológicos proponen al pensamiento revolucionario consiste en abandonar la espera del Juicio Final, el utopismo, la escatología, deshacerse del milenarismo. Milenarismo es creer que la Revolución Social es la plenitud de los tiempos, un evento a partir del cual quedarán resueltas todas las tensiones entre las personas y entre éstas y la naturaleza, porque podrán obrar entonces sin obstáculo las leyes objetivas del ser, buenas en sí mismas, pero hasta ahora deformadas por la pecaminosidad de la sociedad injusta.
La protección de los bienes comunes de la humanidad
Trotta,
Madrid,
157 págs.
Antonio Madrid y Antonio Giménez
Es éste un libro de reflexión y de confrontación. Reflexión moral, jurídica y política acerca de cómo concebir, administrar y proteger los bienes comunes de la humanidad. Confrontación frente al «ecologismo de libre mercado» que propone mercantilizarlos. La publicación reúne seis textos: “El ecologismo de libre mercado”, de Maite Padilla, “Libre mercado versus sostenibilidad”, de Roberto Bermejo, “La auto-organización ecológica de las empresas: ¿un juego sin conflictos y sin reglas?”, de François Ost, “¿Globalización del comunismo? Huellas y deudas ecológicas”, de Enric Tello, “El fin de la tragedia de los bienes comunes”, de Federico Aguilera y “El usufructo, un modelo para el derecho de uso del patrimonio medioambiental”, de Jacques Sambon.
En el contexto contemporáneo de crisis ecológica, este libro plantea —al tiempo que ofrece análisis y propuestas— la necesidad de pensar los bienes en común para poder mejorar la vida presente y futura en común.
5 /
2006