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¡A las armas, ciudadanos!

¡Con Torrente viene la derecha!

Fray Metralla (secretario general de la Oficina Soviética para el Cine)

Torrente, el protector (2005) de Santiago Segura puede ser visto como un ejemplo perfecto de funcionamiento de las multinacionales, aunque, por supuesto, a escala provincial. Todo el mundo habla de ella, pero no se ha estrenado todavía. Así, la banda sonora de la película apareció el 10 de septiembre, para ir calentando motores para el estreno. Sin que siente precedente, no voy a hablar de la película: todos vamos a morir, y hay cosas más importantes que perder el tiempo con ese mentecato. Voy a hablar de Tonta, la canción de Matari que va a hacerse famosa gracias a Torrente.

La primera semana de julio salió el disco compacto titulado No me tires de la lengua. La publicidad ­porque, a decir verdad, es dudoso que seres distintos escriban la misma carta­ consistió en una campaña preguntando a los medios quién la canta. Por suerte, parece que no obtuvo ningún resultado. Pero Tonta forma parte de la banda sonora de Torrente, el protector, y aquí la cosa cambia. Una publicidad sirve a la otra. Y uno ve interrumpida la deliciosa comida que está tomando por un señor que canta en MTV un eructo machista y retrógrado, que corta el aliento.

¿Qué dice Tonta, que produzca ardor de estomago? Es una canción que tiene dos estrofas, muy breves, y un estribillo que repetido varias veces es el que da cuerpo a la canción. La letra de Tonta está ya en infinidad de páginas en la red, verbigracia de la publicidad, y a partir de ahí sigue una vida independiente. También se puede bajar como sintonía del teléfono portátil. ¿Adivinan dónde? No lo creo. La página responde al nombre de «Todoespaña», y esta enmarcada por dos acojonantes banderas del estanco. A los más espesos, diremos que la página puede leerse como «Todo(por)españa», lo que da una idea de los fascistas que se esconden en ella.

No es nada casual que sea la derecha quién salga valedora de Tonta, pues la canción es un insulto a todas las mujeres, siendo el machismo un atributo esencial a la virilidad. El estribillo dice así: «Y es que mira que eres tonta, que tonta que eres / y es que mira que eres rara, que rara que eres. / Mira que eres sosa, que mala que eres / y es que mira que eres pava, que pava que eres», y así, ad infinitum. Para los lingüistas, me permito observar el extraño sinónimo sosa (carente de gracia) y mala (carente de bondad). Para el resto de ciudadanos, hago una llamada a su indignación y a su rebeldía.

Torrente, el protector va directo a un público masculino de menos de veinte años. A un público de descerebrados, al que la película no hace más que podar cualquier intento de cerebración. No sé qué utilización hace de la canción, pero es evidente que la letra es absolutamente hiriente para las mujeres y para cualquier hombre sensato. Y aquí sí tienen utilidad las maniobras publicitarias de Matari, que llamaban a utilizar el estribillo, es decir, el insulto. Por lo demás, tanto la película como la canción son escandalosamente machistas. Pero muchas adolescentes irán a verla y seguramente a cantarla.

¿Habrá de esperar a que la letra de Matari entre en el examen de selectividad, o bastará con que un moscardón de quince años salga con aquello de «mira que eres tonta», para que toda nuestra ira racional y tolerante descargue sobre su cabeza, para que ondee en el aire un discurso que solo puede ser igualitario y feminista?

10 /

2005

La principal conversión que los condicionamientos ecológicos proponen al pensamiento revolucionario consiste en abandonar la espera del Juicio Final, el utopismo, la escatología, deshacerse del milenarismo. Milenarismo es creer que la Revolución Social es la plenitud de los tiempos, un evento a partir del cual quedarán resueltas todas las tensiones entre las personas y entre éstas y la naturaleza, porque podrán obrar entonces sin obstáculo las leyes objetivas del ser, buenas en sí mismas, pero hasta ahora deformadas por la pecaminosidad de la sociedad injusta.

Manuel Sacristán Luzón
Comunicación a las jornadas de ecología y política («mientras tanto», n.º 1, 1979)

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