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Recerca activista i moviments socials

El Viejo Topo- Fundació Jaume Bofill,

Barcelona,

Giaime Pala

Situado en la línea de otros trabajos similares de reciente aparición [véase, por ejemplo, M. Maló (ed.), Nociones comunes, experiencias y ensayos entre investigación y militancia, Traficantes de Sueños, Madrid, 2004] este libro analiza los desafíos que el ciclo de movilizaciones sociales de los últimos años plantea a los grupos y espacios de investigación que, dentro y fuera de las instituciones académicas formales, se plantean la necesidad de vincular el conocimiento con una transformación social emancipadora.

Las reflexiones recogidas en el libro, precisamente, son el resultado de las Primeras Jornadas de Investigación Activista, realizadas en enero de 2004 en el Ateneu Popular 9Barris, en Barcelona. Allí, más de 350 personas de orígenes y afinidades políticas y académicas diversas, debatieron durante 4 días en torno a tres ejes básicos: los alcances de la investigación activista como instrumento de transformación crítica de la realidad; la posibilidad de generar conocimientos desde subjetividades que vayan más allá de las jerarquías y limitaciones académicas; y la necesidad de crear espacios y mecanismos de producción, intercambio y reflexión colectiva en torno al conocimiento, con el objeto de denunciar su creciente privatización y mercantilización.

Se trata, por tanto, de un proyecto colectivo, «en construcción», que en tiempos de frecuente deserción intelectual y académica, ofrece pistas sugerentes para quienes, además de interpretar el mundo, pretenden transformarlo.

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2005

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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