Skip to content

Juan-Ramón Capella

Atropellos paisajísticos

Soria; Cabo de Gata

Hay en España al menos dos especies peligrosas: la de los promotores inmobiliarios y la de los ediles que les bailan el agua. Unos son sujetos privados y los otros hombres públicos. P… ambos. El paisaje se destruye pero los ayuntamientos recaudan más por el ibi.

Ahora se vuelve a poner en cuestión el ámbito del cabo de Gata, cerca de Almería, solo dos minutos después de que los tribunales acabaran, por fin, con la urbanización del Algarrobico, con su enorme complejo hotelero.

Parece que el ayuntamiento de Níjar ha aprobado ahora edificaciones en su término municipal.

El gobierno debe proteger de una vez y definitivamente como Parque Nacional la zona que circunda al Cabo de Gata por el norte y por el sur, uno de los pocos espacios naturales de gran valor que quedan en España. La Unesco lo ha visto, por lo visto, antes que los gobiernos de España y de la Junta de Andalucía, cuyos ministros (o lo que sea) de cultura (o lo que burocráticamente corresponda) deben de hacer siestas prolongadas.

A ese atropello viene a sumarse ahora, una vez más, el malhadado Ayuntamiento de Soria, que pretende urbanizar la orilla derecha del Duero frente al camino entre San Polo y San Saturio, ese camino que viene sufriendo ataques recurrentes desde hace muchísimos años.

Se trata del paseo o camino, según se quiera ver, entre las ermitas de San Polo y San Saturio, en la margen izquierda del Duero a su paso ante la ciudad castellana. Ese remanso de paz inolvidable que recorriera tantas veces don Antonio Machado.

Hace muchos años las fuerzas vivas culturales de todo el país hubieron de mobilizarse para impedir que se construyera una autopista por la margen derecha del río; por raro azar, entonces ganamos los buenos; la autopista no se construyó  por allí —en realidad, ¿para qué necesita autopistas la tranquila economía soriana? Hoy ya las tiene, pero pasan por otro lado. ¿Para qué precisa un túnel como el que ha construido el Ayuntamiento? ¿No hay en Soria necesidades sociales sin cubrir?—.

Luego del proyecto autopistero al camino entre San Polo y san Saturio le alcanzó otra peste: la que despedía una fábrica de chorizos en la margen derecha, al volver ingrato el lugar, que olía a cuerno quemado. Pero por fortuna lo de los chorizos, con el tiempo, pasó.

Pasó para dejar paso a la idea analfabeta de asfaltar el camino. Por lo visto algunos sorianos quieren casarse en la ermita de San Saturio —la deben preferir a la iglesia de Santo Domingo, de fabuloso pórtico—, y, claro, han de ir en automóvil. Se perdió con ello uno de los elementos del encanto del paseo: el ruido de las hojas al caer y rodar sobre la tierra, como en los tiempos en que don Antonio Machado paseaba por allí. El asfalto sigue sobre el camino: el Ayuntamiento hace oidos sordos a las peticiones de volver a dejarlo como estaba. 

Lo que se quiere hacer ahora en ese paisaje es urbanizar la orilla derecha. San Saturio seguiría igual de asfaltado, pero el paisaje quedaría destruido para los paseantes, que verían edificaciones en vez de Naturaleza.

La cosa tiene además su lado clasista: los pudientes que se hicieran con las proyectadas viviendas tendrían ante sus balcones —ya que no se verían a sí mismos—un hermoso paisaje: el Duero, ante ellos, y al otro lado el paseo entre San Polo y San Saturio, que los pobres ya no podríamos disfrutar.

Sugiero que se tomen cartas en el asunto: quien sepa poner en marcha recogidas de firmas de protesta por internet, dirigidas al Alcalde de Soria, que lo haga; los que no sabemos hacer eso podemos enviarle al Ínclito y Excmo. Sr. Alcalde de Soria tarjetas postales expresándole nuestra opinión.

¡Triste y fatigoso es luchar por cosas tan elementales como los paisajes!      

25 /

4 /

2021

Para millones de personas el trabajo es la única actividad que los desasna y civiliza. Para otros una forma de embrutecerse a cambio de pesebre o de dinero.

Rafael Chirbes
En la orilla (2016)

+