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El Lobo Feroz

Más grande y menos marlaska y otras miserias miserables

Y yo que creía que Grande Marlaska era una garantía… Pues resulta que no. Es un peligro con patas. La poli y la Guardia Civil se han dado cuenta de que ese ministro está a la defensiva, tiene problemas, y a ellos les ha dado por aprovechar y usar las porras, que para algo son autoridad y el ministro no se atreverá a chistarles: cuenta con ellos. Hasta les alabará algún diario democrático.

Al único adulto detenido inicialmente en el lío montado por el tipo de Vox en Leganés —no sé su nombre ni lo quiero saber— la policía le ha aplicado la doctrina «toma del frasco, Carrasco». En un vídeo grabado de su detención, con un montón de antidistubios sobre él, se le oye gritar: «!Me vais a matar, joder!». Se repetía, por fortuna por poco tiempo, la escena del afroamericano muerto en los disturbios Usa. La cosa no acabó ahí, pues cuando después de pasar por el Hospital a curarle y que los polis le retuvieran en comisaría tanto tiempo como pudieron, pasó al juzgado y el juez le dejó en libertad… para que al salir de allí una pareja de civilones, vergüenza de una Guardia Civil que se estaba reivindicando de su pasado negro —muy negro—, lo llevaran engañado a un cuartito para darle unas cuantas hostias más.

Después los diligentes polis se han tomado la molestia de revisar grabaciones suyas y de periodistas amables (do ut des) para empapelar a más gente de la que protestaba contra la expedición de Vox a su barrio. Maderos que me leéis si sabéis, ¿todos sois de Vox?

Y yo, Lobo Feroz, dictamino que esto no puede ser. No luchamos contra la mierda del franquismo para esto. El gobierno de sedicente coalición de izquierda, o de izquierda no gran cosa, haría bien en quitar de enmedio a un ministro que hace mucho dejó de ser garantista como debería ser. Pero no lo hará, porque al igual que los gobiernos de derecha siempre se prefiere mantener al responsable de los perros de presa (principio de autoridad: mantenella y no enmendalla). Si los policías y guardiaciviles se envalentonan más allá, mucho más allá, del poder de que disponen y que se ha de usar discrecional pero prudentemente todo el estado de derecho está en peligro. De modo que no bastará con sancionar a los guardiaciviles abusones y a los antidisturbios que se complacen en atacar en cuadrilla a un detenido. Eso debe pasar (nos tememos que no; estamos acostumbrados). Pero no es suficiente. Si esto se hace con ciudadanos que en teoría tienen todas las garantías, ¿qué trato reserva ese Marlaska a los extracomunitarios, a los que llegan en patera y son internados, a los huidos de las guerras inducidas por estados de la Otan?

A veces da vergüenza ser de este país. No porque en otros no pasen (pero se castigan) cosas parecidas, sino porque tantos se llenan la boca de democracia, de transición y de estado de derecho cuando son simples pusilánimes que se contentan con dos centímetros cúbicos de poder.

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Cabo de Gata

A qué espera el gobierno para declarar Parque Natural y espacio protegido al entorno del Cabo de Gata. Uno de los pocos espacios que no ha sido invadido todavía por la especulación inmobiliaria y hotelera (no del todo: ahí deja el recao el Algarrobico). Hay dos proyectos de construcción suicida presentados al municipio de Níjar. Suicida para el Cabo de Gata y suicida para los proyectos hoteleros: la gente cree que se podrá seguir viviendo como antes, pero en cuanto al turismo, van a sobrar hoteles en todas las costas. Y si no, al tiempo.

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‘Lbertad’ o socialismo  o bien Socialismo y libertad

A la trumpista que va a poner de los nervios a los madrileños, pase lo que pase después de aparecer esta nota, le han inventado un slogan: «Libertad o socialismo». Se refiere, claro es, a la libertad empresarial. Sin embargo para expresarlo mejor hubiera debido emplear el ‘o bien’ en vez del ‘o’ meramente disyuntivo. En todo caso esa persona ignora que para construir el socialismo es indispensable la libertad y las libertades de las gentes. Esa ignorancia, aunque no sea una ignorancia voluntaria, la retrata en cualquier caso.

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De Guatemala a Guatepeor

Tanto deseábamos que Trump perdiera las elecciones que olvidábamos quién puede llegar a ser candidato en las elecciones norteamericanas. Bernie Sanders, desde luego, no. En el terreno de las relaciones internacionales Trump era menos belicoso que Bidden, un tipo peligroso y al parecer con ganas de provocar. ¡Cuidado! ¡Que nadie nos meta en una guerrita con Ucrania! (Oigo que mi sobrino, en el cuarto de al lado, grita «¿Pero qué dices!» por mi maldita manía de leer en voz alta lo que escribo. Los que sufrimos la visita de Eisenhower…).

Por cierto, dan grima esos falsos documentales que reescriben la historia a su gusto, al montar a su capricho documentos filmados, sobreponiendo un relato verbal, con música siniestra cuando toca, de verdades a medias y medias verdades, y que la televisión pública suele emitir tarde por la noche. Quedan chiquitas las manipulaciones stalinianas de fotos de las que se eliminaba a Trotsky. ¿Estará esa obligación de emitir en la parte secreta de los acuerdos con los norteamericanos? («¡Paranoico!», grita mi sobrino).

Pues si lo dice él, paranoico. La tele y la radio públicas publicitan pelis y libros que no se sabe de dónde los sacan. Ahora toca que nos ensordezcan con los Oscar —siempre las pelis de Venecia, Cannes, San Sebastián o incluso del Festival de Berlín, son mejores. Siempre—. ¿Habrá alguien que se ocupe de esa propaganda, un encargado en la sombra, o bien las majors y grandes editoriales se camelan directamente la publicidad a los funcionarios de los media?

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País de insolidarios

El pueblo, como el gobierno, quiere que todo vuelva a ser como antes. Sueñan con la llegada de millones de turistas, con la salvación de la industria hotelera; marchan por el camino ecológico de la producción de coches eléctricos y la correspondiente electricidad nuclear. ¿No habíamos llegado al consumo? ¡Pues venga consumo!

Dicho de otra manera: en este país muchos, muchísimos, no aprenden ni por shock. El carpe diem de las fiestas y botellones, de las playas atestadas por semana santa, hacen imposible que se consiga una inmunidad al virus generalizada, la estúpidamente o no tanto llamada inmunidad de rebaño. De un gran rebaño de atontados, que se dijo una vez. Con ese consumo en rebaño el virus Covid 19 ha encontrado casa en propiedad para quedarse. Se dan cifras de muertos enormes y la gente sigue tan tranquila porque no son tan altas como en el pasado abril. Las autoridades deberían hacer algo más expeditivo para disminuir los contagios; no lo harán porque se mueren de miedo ante los empresarios que han de cerrar, ante la propia gente consumista. Cuando deberían imponer normas y sanciones estrictas, y, en vez de ocultar los muertos, mostrarlos por las calles de las ciudades cada día. Al menos, una publicidad del estilo Dirección General de Tráfico.

Los chinos se libraron mayormente de la pandemia en unos pocos meses, en poco más de un cuatrimestre. Gente disciplinada y autoridades inteligentes. Aquí masticamos supuestamente democracia pero la pandemia parece el cuento de nunca acabar.

Por lo demás, falta información. Una vacuna puede ser como la de la viruela y durar prácticamente toda la vida, o bien como la vacuna de la gripe, que inmuniza durante tres o cuatro meses. ¿Para cuánto inmunizan las vacunas que nos inoculan? ¿Todas por igual? ¿Y los medicamentos? ¿Hay medicamentos especializados en la enfermedad que el virus provoca? Merdre, que diria el père UBU, todos los noticiarios empiezan hablando de la pandemia pero en realidad nos informan muy poquito.

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La batalla de los votos en Madrid

Al cerrar estas notas el Lobo que suscribe no sabe quién ganará en Madrid. Pero si la izquierda pierde, en esta americanización de las elecciones, será a causa del candidato del Psoe, más soso que un huevo sin sal. El señor es filósofo, y da un perfil más bien conservador. Pero ha sido ministro y rector de universidad, o sea que como filósofo resulta hiperplatónico. Si los del Psoe fueran listos lo hubieran cambiado por su hermano Iñaki, que sin embargo se dedica a la crítica del poder en vez de dedicarse a ejercerlo —o, como en el caso del hermano, a detentarlo—. Parece que el Psoe no tiene muchos reflejos. Como partido de orden que es, debería tener más.

25 /

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2021

La barbarie está inscrita en el concepto mismo de la cultura: como concepto de un patrimonio de valores que es considerado independiente no del proceso de producción en que los valores nacieron, sino de aquel en que perduran. De este modo, por bárbaro que pueda ser, sirven para la apoteosis de este último.

Walter Benjamin (1892-1940)

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