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Audre Lorde

Los trabajadores se alzan el primero de mayo. Postcriptum a Karl Marx

Bajando por Wall Street

los estudiantes se manifestaron por la paz.

Desde arriba, los obreros de la construcción miraron recordando

cómo había sido para ellos

en los viejos tiempos

antes de los contratos sindicales con seguridad laboral

para los blancos

y antes del papá paga las cuentas

así que bajaron de los andamios

y enseñaron a sus hijos

una lección

titulada

Marx como víctima de la brecha generacional

titulada

me hice mayor por la vía dura y así lo harás tú

titulada

los límites de una visión sentimental.

 

Cuando el drama pasional se acabó

y la polvareda se asentó sobre Wall Street

500 trabajadores afiliados al sindicato

habían desalojado de Foley Square, hombro a hombro con la policía,

a 2000 de sus hijos rebeldes

que rompieron filas y huyeron de los cadenazos

de sus progenitores.

 

¡Mira esto, Karl Marx,

es la visión apocalíptica de Amérika!

Los trabajadores se alzan y vencen

y no han perdido sus cadenas

sino que las alzan

y codo a codo con los porrazos de los guardias

garantizan la seguridad de Wall Street

contra los estudiantes rebeldes.

 

 

«The Workers Rose on May Day, or, Postcript to Karl Marx» (1973)

Fuente: Audre Lorde, Chosen Poems: Old & New

(Nueva York, W. W. Norton, 1984, pp. 85-86).

Traducción: José A. Tapia.

Nota del traductor: Este poema se refiere a sucesos que fueron famosos durante la guerra de Vietnam. El 8 de mayo de 1970 una manifestación de unos 2000 estudiantes en protesta contra la guerra recorrió la zona cercana al edificio de la bolsa de Wall Street, en Nueva York. Unos doscientos obreros de la construcción portando banderas y gritando “All The Way, U.S.A.” and “Love It or Leave It” atacaron a los estudiantes. Audre Lorde (1934 – 1992) fue una estadounidense negra de origen caribeño cuya militancia feminista y lesbiana fue notoria en sus numerosos ensayos y libros de poesía.

24 /

1 /

2021

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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