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Julio González

Ha fallecido John Le Carré

Ha fallecido John Le Carré, o, para ser más exactos, David John Moore Cornwell.

Le Carré fue el escritor de la guerra fría. Conocedor de los entresijos de los servicios secretos por su pertenencia al MI5 y al MI6 (donde se dedicó a la captación de agentes del KGB para que se pasaran a Occidente), dio forma a un personaje, George Smiley, que le acompañó durante toda la serie que se inicia con Llamada para el muerto, que sigue con la espectacular El espía que surgió del frío hasta que culmina con La gente de Smiley. Un personaje que siempre tendremos identificado con Alec Guiness, por su brillante interpretación cinematográfica de El topo.

Fue la época en la que otro ex agente del MI5, Ian Fleming, creó a James Bond, 007. La intención de Le Carré, precisamente, era dar una visión diferente a la del conductor de vehículos caros, juerguista, mujeriego y alcohólico personaje de Fleming, que fuera más acorde con la realidad.

Novelas en las que la rivalidad con la Unión Soviética se personifica en Karla, el gran espía soviético que acaba pasándose al lado occidental. Un lado occidental, en donde ex agentes de la Alemania nazi seguían campando a sus anchas. El topo, El honorable colegial y La gente de Smiley componen esta trilogía de excepción. Smiley reaparece en El legado de los espías.

Son novelas todas ellas de espías, pero que son, al mismo tiempo, novelas sicológicas, de amistades, amores, lealtades. Novelas bien trabadas y que dan una impresión de plenitud, novelas redondas. El topo, El espía que surgió del frío y La gente de Smiley son especialmente significativas.

La finalización de la serie dio paso a novelas en las que aparecían conflictos actuales, ya sea el conflicto palestino (La chica del tambor), las relaciones entre los servicios secretos, el tráfico de armas (El infiltrado) o la entrada de las mafias en el poder, que están detrás de El sastre de Panamá. Los problemas de xenofobia hacia los musulmanes son un elemento central de El hombre más buscado. En Un hombre decente expone toda su posición crítica contra el Brexit y los que condujeron a aquel desastroso referéndum. Un mundo en cambio dio pie a un Le Carré que se reinventó como escritor sin perder el pulso del gran novelista.

Le Carré fue, además, un intelectual crítico con la evolución política global, crítico con la guerra de Irak, con el establishment británico, quejoso de la poca calidad de la oposición británica (hablaba de Corbyn como una “mala copia” de Sanders) a los conservadores —especialmente con May y Johnson— y con la propia evolución de la socialdemocracia global.

Fallece, en consecuencia, un intelectual y un gran escritor.

 

[Fuente: Global Politics and Law]

14 /

12 /

2020

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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