La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Convocatoria del Ayuntamiento de Barcelona para el reconocimiento de las personas represaliadas por el tardofranquismo
El Ayuntamiento de Barcelona ha publicado las bases que regulan el procedimiento para la solicitud, tramitación y concesión de la declaración de persona represaliada por el tardofranquismo. Esta iniciativa tiene por finalidad reconocer a aquellas personas, vecinas de la ciudad, que en el período comprendido entre los años 1960 y 1978 sufrieron violaciones de derechos en su lucha por la defensa y la recuperación de las libertades democráticas, sindicales o de los derechos nacionales o del autogobierno de Cataluña, así como por la igualdad entre hombres y mujeres. Las solicitudes serán analizadas y evaluadas por una Junta de Valoración integrada por dos profesionales del ámbito psicológico, dos del ámbito histórico y dos juristas.
Más información: https://ajuntament.barcelona.cat/dretsidiversitat/es/noticia/convocatoria-de-reconocimiento-a-las-personas-represaliadas-por-el-tardofranquismo_963836
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2020