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El Lobo Feroz

Dos Vares y dos medidas

Volvió a visitarme mi Big Brother, cabreadísimo, y me soltó el discurso que en seguida os cuento. Yo ni abrí boca, e hice bien, porque Big Brother pasa de una cosa a otra con gran facilidad.

—¿Has visto eso del VAR? En el Barça-Madrid a Varane le marcaron los tacos dentro del área del Barça y ni el árbitro ni el VAR se quisieron enterar. Está visto que en un Barça-Madrid no hay quien le pite un penalty al Barça. Y eso muestra por qué a los dirigentes independentistas no se les puede juzgar en Barcelona: hay que llevarlos a la Audiencia Nacional, y si no, a Lanzarote. Si un árbitro de fútbol, que solo pasa un día en Barcelona y nadie sabe donde vive, no se atreve a pitar, imagina lo que pueden sentir los magistrados que están aquí, con hijos que van al cole, etc., con esos autocalificados de tsunami democràtic, que por no respetar nada ni respetan el catalán, pues si lo hicieran se autodenominarían sisme submarí democràtic. Ni a Pompeu Fabra, respetan. ¡Tsunami! A esos les darán por el tsunami el día que los mossos se cansen de aguantar.

Yo encendí un cigarrillo, aunque no sé si se puede encender un cigarrillo porque igual esta revista la leen menores.

—Esos del tsunami parecen haber ido a la escuela con Ada Colau. Son tan maleducados como ella, que tan pronto quiere hacer negocio con las terrazas de los bares como protesta por la cárcel de Junqueras. ¡Como si fuera competencia de la alcaldesa ocuparse de Junqueras! ¿Y por qué se mete con las terrazas de los bares, una de las pocas cosas estupendas de esta ciudad polucionada? De paso, ya nos armó un buen lío con los números de los autobuses. ¡El abuelo Canelo ni los usa porque según él acaba siempre quién sabe dónde! Eso ha sido una medida discriminatoria contra las personas mayores. Además, también ha quitado los anuncios sonoros en castellano del metro y del bus. Solo los hay en catalán. ¡Como si los catalanohablantes tomaran el metro, que va cargado de currantes y extranjeros de esos que quieren echar! Parece que el Ayuntamiento de Barçalona está ahora con los que quieren una Cataluña monolingüe catalana. Están haciéndole el trabajo a la ultraderecha, a Vox.

Al llegar aquí me miró con ira:

—¡Y tú les votaste, a esos progres! —dijo mi hermano mayor, que usa ‘progres’ en el sentido que le daba la III Internacional.

No tuve más remedio que contestarle, contrito:

—No lo volveré a hacer.      

22 /

12 /

2019

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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