La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Mumbai (Foro Social Mundial 2004)
Icaria,
Barcelona,
El Foro Social Mundial se ha ido consolidando como un espacio de encuentro y de articulación de movimientos a lo largo de sus cuatro ediciones. No cabe duda alguna de que hoy se ha convertido en uno de los referentes más conocidos de la resistencia a la mundialización neoliberal. La última edición, celebrada en Mumbai, después de un intenso año de luchas y movilizaciones, ha comportado la emergencia de nuevos desafíos y la necesidad de plantear y seguir discutiendo de cara al futuro algunos problemas pendientes (¿qué tipo de organización es más conveniente?, ¿qué ha de ser? ¿un espacio? ¿un movimiento? ¿y qué relación debe mantener con los partidos políticos?). Así queda puesto de manifiesto en el libro que aquí se presenta. Estructurado en dos partes, balance y perspectivas de futuro, el libro reúne escritos de varios de los participantes conocidos y no conocidos de esta última edición. Leer sus aportaciones y reflexiones es una buena forma de contribuir a reforzar las necesarias redes de resistencia contra las oligarquías plutocráticas que nos gobiernan y de prepararse para el Foro Social Mundial del próximo año.
10 /
2004