La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Centro de Estudios y Documentación sobre la Democracia Directa
Este Centro de Estudios de la Universidad de Ginebra se fundó en 1993 en el marco del departamento de derecho constitucional de dicha universidad. Contiene un banco de datos sobre la democracia directa en el mundo, artículos y enlaces a otras páginas de asociaciones que impulsan la democracia directa.
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2004