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Recomendación: ‘La píldora de Andújar’

Antonio Madrid Pérez

http://cadenaser.com/programa/2017/09/09/a_vivir_que_son_dos_dias/1504939348_037258.html

Javier Pérez Andújar habla claro. Ya solo por eso merece la pena escucharle. Con pocas palabras es capaz de poner ante los ojos realidades incómodas, silenciadas… al menos incómodas y silenciadas para y por algunos. No sigue la corriente oficialista, ni utiliza la palabra con mansedumbre impuesta.

En su ‘píldora’ de final de septiembre sobre la cárcel Modelo de Barcelona, nos cuenta la impresión que tuvo al visitarla. Resulta que en la antigua cárcel se ha montado una exposición sobre lo que fue la cárcel. Andújar dice que la Generalitat de Catalunya ha organizado una ‘exposición tan pija que parece un museo de cera’. Y es que la memoria histórica también puede ser pija… además de olvidadiza.

Distintas asociaciones han criticado la exposición de la Modelo porque ha olvidado a las mujeres, y pasado el trapo de la asepsia histórica sobre la lucha obrera y otros represaliados. Esta asepsia, tan preocupante en su pretendida limpieza, ha hecho una excepción. Nos cuenta Andújar que las celdas que se muestran al público están limpias. Pero hay una en la que hay basura: la del Vaquilla. El Vaquilla era pobre y provenía de un barrio pobre (La Mina)… y, por tanto, alguien ha pensado que la basura era un atrezo creíble en el caso del Vaquilla… o bien, que en el caso del Vaquilla lo de la basura no importaba mucho. Curiosas distinciones en una exposición oficial sobre la memoria de La Modelo.

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2017

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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