La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Cara a cara sobre el referéndum del 1-O
El programa de televisión, moderado por el periodista Sergi Picazo, vuelve este otoño en un momento decisivo, y lo hace con una conversación sobre lo más candente de la actualidad, desde puntos de vista de izquierdas diferentes, la catalana independentista y la española, entre el diputado de Unidos Podemos Manolo Monereo y el activista de la izquierda independentista Pau Llonch.
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2017