Skip to content

Blas de Otero

En castellano

Aquí tenéis mi voz alzada contra el cielo de los dioses absurdos,

mi voz apedreando las puertas de la muerte con cantos

que son duras verdades como puños.

 

Él ha muerto hace tiempo, antes de ayer. Ya hiede.

Aquí tenéis mi voz zarpando hacia el futuro. 

Adelantando el paso a través de las ruinas, 

hermosa como un viaje alrededor del mundo.

 

Mucho he sufrido: en este tiempo, todos 

hemos sufrido mucho. 

Yo levanto una copa de alegría en las manos,

en pie contra el crepúsculo.

 

Borradlo. Labraremos la paz, la paz, la paz,

a fuerza de caricias, a puñetazos puros. 

Aquí os dejo mi voz escrita en castellano. 

España, no te olvides que hemos sufrido juntos

8 /

2017

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

+