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Movimientos sociales construyendo democracia

El Viejo Topo,

Mataró,

138 págs.

Josep Torrell

Este libro es una recopilación de artículos de los cinco años que nos separan del 15M, y trata de hacer balance de cuáles han sido los avances de los movimientos sociales y sus derivas políticas a partir de las elecciones municipales.

El libro está bien escrito: los artículos no son nada sesudos; por el contrario, son breves, claros, directos, muy concisos… y engañosos. Engañosos porque —de por medio— contienen afirmaciones, valoraciones u observaciones de mucha enjundia, que Jordi Mir deja ir como si tal cosa. Así, por ejemplo, la valoración de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (la PAH). Porque la afirmación de Mir no solo resalta su importancia sino también uno de sus componentes esenciales, como la acción que han emprendido —y que ha sido seguida por miles de personas en todo el país—, que es, lisa y llanamente, un acto masivo de desobediencia civil, el cual ha empequeñecido rápidamente el pionero movimiento de objeción de conciencia contra el ejército. Y quizá ha sido tan multitudinario porque no se planteó nunca como desobediencia, sino como la única manera efectiva de parar los desahucios.

La desobediencia civil —encarnada en la PAH— es uno de los hilos conductores de este libro, aunque no el único. También la pluralidad ética necesaria para construir la democracia realmente desde abajo o la urgente necesidad de hallar mecanismos para hacer política de otra manera, que permitan aunar a las personas en una sociedad tan dividida como ésta.

11 /

6 /

2016

La barbarie está inscrita en el concepto mismo de la cultura: como concepto de un patrimonio de valores que es considerado independiente no del proceso de producción en que los valores nacieron, sino de aquel en que perduran. De este modo, por bárbaro que pueda ser, sirven para la apoteosis de este último.

Walter Benjamin (1892-1940)

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