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Las que limpian los hoteles

Icària,

Barcelona,

192 págs.

A. R. A.

Libro imprescindible. Hace unos meses ya publicamos un artículo de Ernest Cañada sobre el mismo tema. Ahora ha culminado el trabajo con este libro en el que recoge el testimonio de 25 camareras de pisos (y el de cuatro personas expertas) y en el que se relata detalladamente el proceso de degradación de las condiciones laborales en el sector por diversos medios: intensificación de la carga de trabajo, precarización de las condiciones de contratación, externalización, prácticas antisindicales… Y los efectos negativos que las mismas tienen para las condiciones de vida, los salarios y la salud de las trabajadoras. Tan importante es la denuncia como lo que ellas mismas hacen emerger, sus prácticas de resistencia, sus cualifaciones reales, su aprecio por el trabajo bien hecho, su capacidad para desarrollar nuevas formas de conexión y de denuncia. El libro hace visible lo invisible, lo que no se ve y garantiza la calidad de vida de los clientes, los costes sociales que están en el debe de los beneficios empresariales, la importancia del trabajo bien hecho, la dignidad de la gente a la que siempre se niega la voz. Estas mujeres son imprescindibles para construir otro orden social.

30 /

11 /

2015

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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