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Alto riesgo. Los costes del progreso

Fapa Ediciones,

Barcelona,

286 págs.

María Rosa Borrás

Obra de divulgación sobre los principales problemas de medio ambiente, seguridad alimenticia, salud, calidad de vida, etc. generados por el mal llamado progreso técnico. Describe hechos y procesos vinculados al productivismo y al consumismo que configuran graves amenazas para la supervivencia humana, sin incurrir en posturas alarmistas ni tampoco complacencias optimistas. Datos, opiniones y comentarios se fundan en fuentes solventes que recoge detalladamente la bibliografía. Esta obra constituye, pues, una buena síntesis de la principal información hoy disponible sobre las desastrosas consecuencias del desarrollismo sin control.

Examina, entre otras, cuestiones como la clonación, la manipulación genética, los contaminantes químicos de los alimentos, los productos transgénicos, prácticas médicas incorrectas o abusivas, contaminantes presentes en el hogar, etc. Incluye útiles relaciones detalladas de colorantes, conservantes, antioxidantes, edulcorantes, aromatizantes y potenciadores del sabor de los alimentos; pruebas médicas problemáticas. Aborda también los principios de la guerra biológica y del bioterrorismo. De todo ello da cuenta de modo breve desde el rigor en los datos científicos y con un estilo informativo de fácil lectura. Me parece, pues, que esta obra alcanza su objetivo: proporcionar información comprensible sobre los actuales problemas y peligros futuros de un modo de vida insostenible que conduce aceleradamente hacia el fracaso colectivo.

5 /

2004

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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