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La cara oculta de Hiroshima

Francia,

Este documental muestra por primera vez como el Proyecto Manhattan continuó después del bombradeo de Japón. Las ruinas de las dos ciudades fueron transformadas en laboratorios de tamaño real por los científicos norteamericanos gracias a la creación de una nueva clase de centro de investigación, la Atomic Bomb Casualty Comission (ABCC) o Comisión para las Víctimas de la Bomba Atómica. Tras examinar por primera vez los archivos de la ABBC, descubrimos que el centro preparó a Estados Unidos contra las consecuencias de una guerra atómica y de la fisión nuclear. Mientras, seis mil censores impedían que la población japonesa conociese los efectos de la radiación. Conscientes de sus peligros, los científicos del Proyecto Manhattan llevaron a cabo más experimentos con plutonio en enfermos de hospitales y laboratorios de Estados Unidos. Su objetivo final era preparar al mundo para su entrada en la era atómica.

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2015

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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